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No podemos perder de vista que fueron siempre decisiones de jerarcas, políticos y gobiernos las que retrasaron obra pública necesaria y firmaron convenciones colectivas. Los errores que no se analizan bien se pueden volver a cometer con mucha facilidad


Grandes temas a punto de resolverse

Interesantes pueden ser los resultados de grandes temas que se debaten en el país en estos momentos, y que definirán cosas directamente relacionadas con su desarrollo.
El caso de la empresa APM Terminals, dispuesta a una fuerte inversión para construir un megapuerto en Moín, que tendría la exclusividad en el manejo de contenedores, aunque cuenta con el visto bueno y el apoyo del gobierno, ha comenzado a producir huelgas y manifestaciones públicas del sindicato de trabajadores de Japdeva.
Este aduce como principal argumento la condición de supuesto monopolio en materia de contenedores que tendría APM, por lo cual sienten que caerá la producción de servicios del actual muelle y ven peligrar los empleos de esos trabajadores.
Una evidencia clarísima de los altos costos que le están significando al país el que gobiernos anteriores no se ocuparan —como debían— de desarrollar la provincia de Limón, invertir en ella y diversificar fuentes de empleo. Además, desde luego, de ampliar y modernizar nuestro muelle en Limón en forma oportuna.
Un caso diferente es el tema de establecer una nueva matriz energética para Costa Rica, en el marco de una coyuntura también provocada por la no inversión de los gobiernos en la expansión necesaria que debía haber tenido oportunamente el ICE para satisfacer sin problemas la demanda hoy.
No obstante, este caso se está manejando de forma distinta. Hay una mesa de diálogo funcionando ya, que si bien arrancó su labor bajo la idea de que el gobierno había pedido 18 meses de tiempo para tomar una decisión al respecto, afirma hoy estar trabajando en forma rápida y promete tener algunos resultados, aunque no todo el tema solventado, en diciembre próximo.
Más allá de la necesidad de resolver en estos dos grandes temas, es bueno reflexionar sobre los perjuicios que puede traer al país, el que los gobiernos hayan manejado así las cosas.
Por un lado, se pospusieron obras de vital importancia (caso del ICE y Japdeva) y no se actualizaron y transformaron en eficientes —a tiempo— instituciones relacionadas con aspectos tan serios para cualquier país como la energía o los servicios portuarios.
No podemos perder de vista que fueron siempre decisiones de jerarcas, políticos y gobiernos las que retrasaron obra pública necesaria y firmaron convenciones colectivas.
Los errores que no se analizan bien se pueden volver a cometer con mucha facilidad.


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