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¡Gracias amigos!

Esta es la última nota que escribo en esta computadora y en este que más que un lugar de trabajo, ha sido como mi segunda casa.
Sin duda, es también la más difícil de escribir porque no se puede resumir, en tan pocas palabras, tanto agradecimiento.
Con esta columna, cierro un capítulo en mi vida en el que sin duda alcancé varias metas profesionales que se lograron gracias a la constancia, el esfuerzo, pero sobre todo a la ayuda de muchísimas personas.
No solo logré crecer profesionalmente dentro de este medio de comunicación al lado de destacados periodistas. También lo hice preguntando, compartiendo y escuchando a destacados profesionales del área de la economía y finanzas, de quienes traté de extraer sus amplios conocimientos.
Los consejos de todos, sus aportes y observaciones fueron importantísimos para el desarrollo de mis notas periodísticas, principalmente dentro del suplemento INVERSIONISTA, el cual a lo largo de cuatro años ya se ganó un lugar dentro del ambiente financiero nacional.
Pese a no ser formado en esta área (algunos recordarán que trabajé muchos años en la cobertura deportiva) encontré la comprensión, el respeto y la guía de excelentes profesionales como Shirley Saborío, y de todos y cada uno de los periodistas que me acompañaron en mi caminar por INVERSIONISTA.
Lamento abandonar este rincón donde también, en las horas de más apuro, siempre recibí el apoyo, las alegrías y hasta las bromas del inigualable equipo de deportes, tan solidario conmigo a lo largo de toda mi trayectoria en este medio.
Puedo decir con orgullo que no fallé en una sola de las 212 ediciones de INVERSIONISTA. Tenga la seguridad que desde la primera edición hasta la última, que usted tiene en sus manos, siempre traté de aportar mi mayor esfuerzo por procurar que el difícil lenguaje de los economistas y financistas estuviera al alcance de un público más masivo.
Esa labor estará a cargo, a partir de hoy, de Agustina Cobas, una gran profesional que, a no dudar, seguirá manteniendo la razón de ser de INVERSIONISTA
De mi parte, partiré hacia otros rumbos, siempre tratando de aprender más del mundo de la economía y la finanzas, hasta que Dios quiera…
¡Hasta siempre, amigos!

Rodrigo Díaz
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