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Nuestras zonas fronterizas en general, necesitan proyectos de desarrollo que signifiquen, entre otros, mayor seguridad, control en carreteras y creación de empleo para sus habitantes. Los gobiernos locales, pronto en campaña política para las elecciones 2016, deberían coadyuvar con presupuestos, conocimiento de la zona e ideas innovadoras


Gobiernos locales y desarrollo

Las zonas fronterizas de Costa Rica han estado muy abandonadas. No hubo atención ni manejo estratégico desde hace muchos años —aparte de alguna que otra ocurrencia— en esas regiones, y el deterioro se fue notando en diversos aspectos.
Los gobiernos locales no crearon planes apropiados para impulsar el desarrollo en conjunto con acciones del Gobierno central.
Poblaciones con serios problemas, puestos de control en malas condiciones, falta de carreteras y contrabando entre otros.
Decíamos en este espacio en marzo recién pasado, cuando aún no se conocía el resultado de las elecciones del 6 de abril, que de un próximo Gobierno no podía esperarse una solución a todos los males acumulados en décadas, pero sí, al menos, que enfrentara con energía y firmeza lo relacionado con infraestructura, seguridad jurídica, salud y educación públicas, además de la seguridad ciudadana.
Decíamos también que el estudio de políticas y prácticas fracasadas, permitiría no repetirlas, sino más bien aprovechar las experiencias.
Ahora el presidente Solís acaba de realizar una gira por la zona de la ruta 1856, acompañado del ministro de Obras Públicas y Transportes Carlos Segnini y por gente de Lanamme; esto le ha permitido ver un poco de primera mano las condiciones en que se encuentran la región y la carretera, conocida como La Trocha.
Este, como sabemos fue uno de los proyectos más polémicos de la administración Chinchilla, con serias denuncias de corrupción en el manejo de fondos públicos, de lo cual aún se espera el veredicto de las autoridades de Justicia.
Mientras tanto, el Poder Ejecutivo busca la mejor forma de retomar la construcción de la vía pero a la vez conocer acerca de las principales necesidades de seguridad y medio ambiente.
Nuestras zonas fronterizas en general, necesitan proyectos de desarrollo que signifiquen, entre otros, mayor seguridad, control en carreteras y creación de empleo para los habitantes de esas regiones.
Cada pueblo, cada lugar, tiene características propias de las cuales siempre se puede sacar provecho con una buena estrategia de desarrollo.
El turismo rural y la agroindustria, entre otros, pueden florecer en esas zonas por medio de planes integrales bien ejecutados.
Seguridad ciudadana, buena infraestructura en carreteras, centros de salud y educación públicos y privados, no son factores aislados sino componentes que se afectan unos a otros.
En ese sentido, los gobiernos locales, que se encuentran listos para entrar en campaña política con miras a las elecciones de 2016, deberían coadyuvar con presupuestos, conocimiento de la zona e ideas innovadoras.
 

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