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Expresidente muestra signos de hipertensión “considerados moderados“
Fujimori vive detención rodeado de policías y médicos

Enfrenta cargos por dos delitos de lesa humanidad y cinco de corrupción

Lima - EFE

El ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000) vivió ayer su primer día de detención en Perú resguardado por 240 policías y bajo supervisión médica, al estar aquejado de hipertensión y resfriado, tras ser extraditado el sábado de Chile.
A primeras horas de la mañana una ambulancia llegó al Establecimiento Penitenciario Transitorio Barbadillo, en la sede de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía Nacional (Diroes) y donde Fujimori está recluido.
Al mediodía el Ministerio de Justicia reveló que el extraditado está siendo atendido por personal médico de forma permanente al haber mostrado “signos de hipertensión considerados moderados”.
Carlos Raffo, portavoz de Fujimori en Perú, explicó que el ex mandatario se sintió mal durante las nueve horas de viaje desde Chile en un avión que debió hacer dos escalas.
En su parada en la ciudad peruana de Tacna, fronteriza con Chile, se debió introducir en el aparato un balón de oxígeno ya que, al parecer, presentó problemas de tensión arterial.
Raffo se quejó, además, por las siete horas que el ex mandatario estuvo sometido al cumplimiento de los trámites de rigor tras su llegada a su centro temporal de reclusión.
Pero Luis Bromley, el jefe del Instituto de Medicina Legal (IML), quien visitó al extraditado a su llegada a Lima, aseguró que se encuentra en óptimas condiciones físicas y mentales, aunque agregó que de presentar algún trastorno, se tomarían medidas, sin descartar su ingreso en un hospital, publicó la web del diario El Comercio.
En estos momento, según Bromley, “se encuentra bien de salud a sus 69 años. En el punto de vista anímico se mostró tranquilo, no angustiado ni preocupado, pero si cansado, lo cual es normal. Estaba totalmente lúcido”.
Las versiones sobre la hipotética fragilidad de la salud del ex mandatario “generan ciertas suspicacias”, puntualizó, por su lado, Francisco Soberón, el director de la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH).
En una entrevista, Soberón subrayó que Fujimori durante “toda su permanencia en Chile y Japón no dio señales de alteración significativa de su estado de salud”, al exigir “una evaluación independiente y autónoma”.
Como antecedente a tener en cuenta alertó de que Luis García Meza, ex dictador boliviano, quien cumple condena tras ser repatriado en 1995 desde Brasil, “recibió permisos para presuntos chequeos médicos fuera del penal de Chinchacoro y se ha denunciado que se le ha visto cenando en restaurantes de lujo en La Paz”.
Fujimori, que pasó su primera noche en una habitación blindada de unos 15 metros cuadrados, recibió también ayer las visitas de su abogado, César Nakasaki, al igual que él un peruano de origen japonés, y de su hija Keiko Sofía.
Su primogénita se mostró ante la prensa preocupada “por la velocidad con la que están tratando las cosas”, al dejar claro que su padre “colaborará con la justicia”.
También dijo que su padre está resfriado y está recibiendo medicación.
En cuanto al proceso judicial, se prevé que se inicie en la Diroes, de acuerdo con una norma publicada ayer en la gaceta oficial El Peruano.
Pero en tres semanas, el ex gobernante será transferido al Centro Penitenciario Callao Dos, al norte de Lima, que se está habilitando especialmente para acogerle como único recluso.
Mientras tanto, el ex presidente Alejandro Toledo (2001-2006), quien solicitó en varias ocasiones la extradición a Japón e inició los trámites cuando Fujimori arribó a Chile, en noviembre de 2005, pidió ayer no “prejuzgar” al ex mandatario.
“Nosotros no somos jueces. Dejemos que la justicia haga su trabajo, con independencia y sin presiones políticas”, declaró Toledo ante la prensa.
Dejó claro, no obstante, que con la extradición “se envía un mensaje al mundo de que los actos de corrupción y de violación de los derechos humanos no pueden pasar impunes”.
La Corte Suprema de Chile dictaminó el viernes la extradición de Alberto Fujimori por dos delitos de lesa humanidad y cinco de corrupción, después de siete años fugado en Japón, donde en noviembre de 2000 presentó su dimisión a la jefatura del Estado vía fax tras diez años en el poder.
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