Enviar

Costa Rica no cuenta hoy con un sistema sólido y adecuado de protección a los trabajadores desempleados y de verdadero complemento para una jubilación digna

Fuerza laboral sin protección real

La mitad de los trabajadores de este país no tiene protección por desempleo, dice una nota de LA REPUBLICA del jueves anterior.
Es muy reveladora la información sobre lo que ocurre con el Fondo de Capitalización Laboral (FCL) que se alimenta de los aportes de los patronos y los rendimientos de las inversiones de este una vez deducidas las comisiones por administración.
Por un lado, evidencia que la mitad de la fuerza laboral del país lo hace de un modo tal que ni cuenta con un patrono que haga el depósito correspondiente ni lo hace esta a título personal.
Es decir, que se evidencia la debilidad del FCL, creado en el año 2000. Con tanto tiempo de funcionamiento y regulaciones, los trabajadores costarricenses deberían contar ya con un sistema sólido que les garantice adecuados recursos en casos de desempleo. Pero no es así. El régimen no parece resolver esas posibles necesidades ni haberse consolidado como la buena opción que trató de ser.
Ante el incremento hoy en la tasa de desempleo debido a la crisis mundial, el único instrumento de defensa para los trabajadores de este país sería el FCL, pero resulta que solo la mitad cuenta con él. Según la más reciente encuesta de opinión pública realizada por CID-Gallup para LA REPUBLICA se estima que solo una de cada diez personas tiene ahorros que podría utilizar en caso de quedar desempleada.
Por otra parte, si un trabajador dejara de laborar en este momento, aun cuando cuente con el FCL, la suma que de él recibe sería tan baja que eventualmente le podría significar la comida básica para un mes a lo sumo, por lo que todo apunta hacia una situación aún más grave en materia de pobreza.
Así las cosas y más allá de alguna que otra medida para paliar en algo la pobreza extrema en Costa Rica, el país no cuenta con un sistema sólido y sostenible de protección a los trabajadores desempleados y de verdadero complemento para una jubilación digna.
Este es un aspecto que debería haberse analizado y atendido al margen del conocimiento (anticipado) de que llegarían las “vacas flacas”. Porque estos sistemas se crean justamente para prever los malos momentos o las situaciones adversas, ya sean mundiales, nacionales o personales.
Ver comentarios