Fondos: Gestores de inversión
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Gestores de inversión


En materia de gestores de inversión, existen los fideicomisos por obligación que son fijos y se conocen como “no gestionables”, en contraste con la sociedades gestoras que actúan mediante la compra y venta de los valores en cartera. Además, estas sociedades gestoras se clasifican como ampliables o cerradas. Las sociedades ampliables son las que comúnmente se llaman fondos de inversión.

En términos generales, los fideicomisos por obligación son fondos de dinero invertidos en una cartera que es fija a través del tiempo de su duración. Este modelo tiene una escasa gestión activa ya que la cartera es estable. El tipo de activos por el que se apuesta es uniforme porque la tasa de rendimiento está definida desde el inicio del proyecto. Algunos ejemplos son los fideicomisos en los cuales se titularizan los ingresos futuros de una carretera o una represa hidroeléctrica. Dicha uniformidad determina que los gastos por gestión sean limitados en comparación con los fondos gestionados activamente.

Lo anterior es fundamental para conocer la rentabilidad del Fondo, ya que como hemos estudiado en otras ocasiones, en la columna relacionada con los indicadores de los fondos de inversión, la rentabilidad está sujeta a las comisiones en que se incurre por administración.

Es importante tener claro, desde el inicio, el tipo de Fondo al que se está ingresando. Para los Fondos cerrados, en el caso de que el inversionista necesite efectivo, deberá vender su participación a otros inversionistas, cancelación que diferirá del valor “liquidativo”. Esto último varía radicalmente para los fondos abiertos, ya que este puede comprar al inversionista su aportación, utilizando como referencia el valor “liquidativo”.


Juan Carlos Pérez Herra
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