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Filmeguía

Mario Giacomelli
Para la República

Horton y el mundo de los Quien
“Horton Hears a Who!” (2008), de Jimmy Hayward y Steve Martino. Precioso cuento infantil del Dr. Seuss, llega a la pantalla grande en todo su esplendor. Describe la amistad entre un elefante y una comunidad de individuos diminutos, que viven en una partícula de polvo. El argumento es ingenioso, los diálogos agudos, la moraleja valiosa. Visualmente esmerada, ofrece diversión muy sana. Encantadora.

Calificación: 8

Las crónicas de Spiderwick
“The Spiderwick Chronicles” (2008), de Mark Waters. Con Freddie Highmore y Sarah Bolger. Hermanos pelean contra los invisibles habitantes de un universo paralelo. Es el primer capítulo de una flamante saga fantástica, de corte juvenil. Poco importa si casi todos los conceptos y situaciones derivan de películas o novelas anteriores. En el fondo, se percibe un sentido genuino de lo maravilloso. Gustosa.

Calificación: 7

Cometas en el cielo
“The Kite Runner” (2007), de Marc Forster. Con Khalid Abdalla y Shaun Toub. Un escritor de origen afgano regresa a su país natal, para remediar un viejo error. La música es lo mejor de esta desigual adaptación de una novela de Khaled Hosseini. La primera parte, que ilustra la infancia del protagonista, genera interés. Más adelante, la trama se torna dispersa, forzada y hasta sensiblera. Esquemática.

Calificación: 6

10.000 a.C.
“10.000 B.C.” (2008), de Roland Emmerich. Con Steven Strait y Camilla Belle. Mediocre cinta de acción, ubicada en la era prehistórica. Con malas actuaciones y buenos trucos digitales, relata la lucha por la supervivencia de un pueblo atacado por una civilización superior. El argumento es bastante insulso y, desde el punto de vista antropológico, no tiene la menor credibilidad. Entretiene sin emocionar. Monolítica.

Calificación: 5

En busca de un milagro
“Saint Ralph” (2004), de Michael McGown. Con Adam Butcher y Campbell Scott. Para salvar a su madre, quien está en coma, un adolescente planea realizar un milagro, ganando un prestigioso maratón. Buen humor y sentimentalismo no combinan del todo, en esta desabrida comedia canadiense. Relata una anécdota prescindible: quizá tendría mayor sentido, si estuviera basada en hechos reales. Intrascendente.

Calificación: 5
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