Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 16 Enero, 2015

El choque frontal de facciones puede destruir al PLN


Sinceramente

¡Figueres!

Pocas noticias en nuestra arena política han tenido tanta repercusión en estas últimas semanas, como la decisión de don José María Figueres, de lanzar su candidatura a la presidencia del Partido Liberación Nacional. El PLN necesita renovarse y renovar sus personeros.
Esta candidatura es una prueba de fuego del poder electoral que el señor Figueres tiene dentro de su propio partido, y es importante para él, que pareciera tener interés en ser candidato para las elecciones presidenciales de 2018.
Para el señor Figueres la victoria en esta contienda es de vida o muerte ya que si dentro de su propio partido no logra los votos de la Asamblea Nacional, fuera de su partido las cosas irán peor. El PLN necesita generar relevos que lo revitalicen.
El señor Figueres durante su administración buscó desarrollar programas de ajuste estructural dentro del Estado, lo que le granjeó oposición aun dentro de su propio partido. Se vio obligado a cerrar los ferrocarriles por razones fiscales, lo que ha generado para él enormes críticas de sus detractores.
Cerró el Banco Anglo Costarricense. Pero el señor Figueres ayudó intensamente a CINDE en la captura y la persuasión necesaria para que INTEL se estableciera, y con esa empresa otras numerosísimas, que constituyeron un punto de inflexión en la historia del país.
El señor Figueres dejó el país y se radicó en Europa donde dirigió una serie de instituciones de rango mundial. Su experiencia y su prestigio despegaron de manera admirable.
Un buen día la Fiscalía descubrió que había recibido dineros de la transnacional ALCATEL, y en un espectacular juicio mediático, prolongación del de otros expresidentes, fue juzgado, condenado y ejecutado por un sector de la opinión pública. La fiscalía no encontró delito alguno. No se abrió causa. No prescribió ningún delito ya que ninguno se había encontrado. Impunidad gritaron en las calles. Sin perjuicio de ello el señor Figueres no regresó en diez años al país.
Muchos le juzgan con dureza. No escuchan sus iluminados planteamientos por enfocarse en un aspecto ético, que nunca transgredió ley alguna, según el Fiscal Francisco Dalanesse Ruiz. Desconocen sus detractores la vigencia del principio de la presunción de inocencia cuando a él se le enjuicia. Se ejerce el principio de la presunción de culpabilidad con el señor Figueres contra sus derechos humanos.
Esta elección no es solamente por la Presidencia del PLN, es para probar fuerza electoral y es para probar si después de diez años el daño a su imagen puede llegar a repararse, luego de los primeros meses de polvorín público.
Esta justa también es por determinar si su figura es la que el PLN desea y necesita. Su triunfo podría partir irremediablemente en dos a la dirigencia de ese partido. Hay cicatrices que se llevan toda la vida. ¿Lograría su triunfo llevar al PLN a la renovación deseada?
Una casa dividida no prevalece. El choque frontal de facciones puede destruir al PLN. ¿Aseguraría el éxito del señor Figueres la promoción de las generaciones del futuro?
Una solución de compromiso pareciera que podría ser la respuesta. Esperemos a ver qué sucede con el Partido Liberación Nacional y con don José María Figueres.

Emilio R. Bruce

Profesor
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