Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 10 Abril, 2013

Cuando se llega a este punto en un proceso electoral (quedan 300 días), es tan apremiante lo que hay que hacer que se dice: “una hora equivale a un día” y “un día a un mes”


Faltan 300 días para las elecciones

Faltan 300 días para las elecciones nacionales y todavía no está claro, con pocas excepciones, quienes serán los candidatos presidenciales de varios partidos políticos, incluyendo el PUSC y el PAC. Además, no está del todo definido lo que será el aporte del estado a los participantes en este proceso, en lo que se llama coloquialmente “la deuda política”.
En la actualidad, el estado tendrá que cubrir gastos de los partidos por 43 mil millones ($86 millones), pero hay un movimiento en la Asamblea para reducir esto a la mitad; no está claro si la legislación se aprobará a tiempo para entrar en vigencia para este ciclo electoral.


Es interesante ver a varios partidos abogando fuertemente para esta reducción a través de su fracción legislativa, mientras que sus precandidatos presidenciales se quejan porque no les entran las “donaciones” que necesitan para desempeñar las actividades proselitistas que urgentemente requieren para lograr algún éxito en los comicios.
Les está cogiendo tarde a muchos de los precandidatos presidenciales. Para lograr que proporciones importantes de los votantes marquen sus papeletas a favor de sus candidaturas, tienen que ser “conocidos”.
El fenómeno de José Joaquín Trejos Fernández, un desconocido profesor universitario que ganó los comicios de 1966, será muy difícil replicar en una época donde todos los costarricenses tienen acceso a la televisión, la radio y el teléfono, y donde proporciones importantes también están inmersas en las redes sociales y ven periódicos.
Trejos, con poco presupuesto, ganó la elección “dejando pelos en el alambre” donde de facto había un solo opositor, el liberacionista – Daniel Oduber.
Para darse a conocer los aspirantes de los partidos políticos, donde hay varios precandidatos, requieren dinero para imprimir folletos, mandar a hacer afiches, y para comprar espacio en los medios, incluyendo la prensa escrita, la televisión y la radio.
Cuando se llega a este punto en un proceso electoral, donde solo quedan 300 días, es tan apremiante todo lo que hay que hacer que se dice que “una hora es equivalente a un día” y “un día equivalente a un mes” si fueran tiempos normales.
Para ganar las elecciones de 2014, la Constitución requiere que el candidato obtenga más o menos un mínimo de un millón de votos (40%). Los que son conocidos poco fuera de sus familias y compañeros de trabajo, ¿cómo hacer el brinco sin usar los medios masivos de comunicación?
Lo que se observa actualmente es un proceso electoral donde un candidato liberacionista fuerte, Johnny Araya, conocido por virtualmente todos los costarricenses y apoyado por una estructura partidista sólida; por el otro lado se ven por lo menos una docena de aspirantes desconocidos, repartidos en más o menos cinco agrupaciones partidarias de regular capacidad organizacional.
¿Será la solución para la oposición al PLN unirse alrededor de un solo candidato tipo José Joaquín Fernández? Si fuera así, el “barco está zarpando” y se acaba el tiempo para lograr buscar el candidato y poder darle a conocer al pueblo.


Carlos Denton

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