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Factor humano

| Martes 16 octubre, 2007



Factor humano

German Retana
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El reflejo del sobresalto.
Según ciertos estudios, cuanto más intensas tienden a ser las emociones negativas, las personas se sobresaltan más. Esta afirmación de Daniel Goleman, investigador de la inteligencia emocional, ayuda a comprender la pérdida de control de las reacciones de atletas, directores de equipos y personas en general ante situaciones sorpresivas.
El sobresalto es un reflejo inevitable ante un estímulo externo. Sin embargo, Goleman, Paul Ekman y otros especialistas están conduciendo experimentos para verificar si las personas que se disciplinan a generar emociones productivas pueden reducir el reflejo espontáneo del sobresalto y canalizar la reacción en un modo constructivo.
La mente es vulnerable a emociones destructivas o tóxicas. Los budistas consideran que debemos evitar “tres venenos”, que son: el odio, el deseo y la ignorancia. De estos se originan estados mentales destructivos tales como ira, avaricia, tristeza, ansiedad, baja autoestima, resentimiento, celos, envidia, frustración e incapacidad para cultivar relaciones interpersonales de alta calidad. Quienes están inmersos en estas emociones son muy propensos a la irritación, la hostilidad, los sobresaltos descontrolados y respuestas agresivas que podrían denotar alguna inestabilidad interior.
La consecuencia de lo anterior es el sufrimiento y, como lo enfatiza el Dalái Lama, el ser humano debe evitarlo deliberadamente. Las emociones destructivas causan daño, tanto a quienes las producen como a los que los rodean.
Así, si deseamos eludir la irritación y los sobresaltos descontrolados, el camino es tomar los antídotos contra esos tres “venenos”. Según Owen Flanagan los siguientes estados mentales pueden ser efectivos en este sentido: respeto, autoestima realista, compasión, benevolencia, empatía, amistad, confianza y humildad, entre otros.
No se trata entonces de eliminar el sobresalto ante las circunstancias inusitadas que se enfrentan en todos los ámbitos de la vida, pues eso es imposible, sino de canalizarlo con sensatez y ecuanimidad. ¿Quiénes lo logran más efectivamente?
Ekman argumenta que hay personas “extraordinarias” que reaccionan constructivamente, porque dada su seguridad y serenidad son despreocupadas por su imagen, estatus, fama o ego, hacen sentir bien a los demás con su presencia y exhiben una excelente capacidad de concentración y atención.
En síntesis, el reflejo del sobresalto es más positivo en quienes disciplinan su mente hacia un estado de paz, persistencia y sosiego, sin perder la valentía ni la agresividad inteligente para procurar objetivos.