Los empresarios deberían ajustar sus proyecciones de crecimiento de Costa Rica tal y como lo hizo el Banco Mundial hace una semana.
Para el país ahora el Banco Mundial espera un crecimiento del 3,3% a final de año, casi un punto menos que lo proyectado a inicios de 2016.
A la espera de saber qué hará el Banco Central en la revisión del programa macroeconómico en julio, debería cambiar sus proyecciones.
Esa decisión debería tomarla especialmente al ver los números de nuestros socios comerciales como Estados Unidos, Europa o el resto de Centroamérica, sobre todo en temas de crecimiento económico, empleo y tasas de interés, entre otros.
Un menor crecimiento significa un menor número de nuevos empleos, así como de exportaciones, turismo, o de inversiones por parte de los empresarios para diversificar sus negocios.
Los empresarios deberán reconsiderar las contrataciones planeadas, así como los gastos en busca de eficiencia y de proteger sus utilidades.
La baja en la proyección del crecimiento pasa también por un menor consumo por parte de las personas, que no se verían favorecidas con un aumento en su poder adquisitivo, según algunos sectores productivos.
Otro que se vería perjudicado es el Gobierno respecto a lo tributario ya que al crecer menos y tener menor actividad económica, cobraría menos impuestos respecto a la renta y ventas, agravando más la situación fiscal del país.
Al necesitar más recursos el Gobierno tendrá que presionar las tasas de interés hacia arriba, tanto en colones como en dólares (dependiendo de su estrategia de endeudamiento).
El tipo de cambio tendría una presión más para fortalecer la tendencia de depreciación que ya parece con más regularidad en el mercado cambiario, esto principalmente porque las importaciones no bajarían.
De aumentarse las tasas y subir el tipo de cambio, volvería Costa Rica a ser un mercado interesante para los inversionistas internacionales que buscan mayores rendimientos, tal y como sucedió hace tres años cuando se dio una afluencia importante de dólares golondrina en el país.
El crecimiento fue a un 3,5% en 2013, permaneciendo estable en 2014 y 2015.
Durante la crisis global, el PIB real se redujo al 2,7% en 2008, contrayéndose a un 1% en 2009. Pero la economía costarricense rebotó rápidamente tras la crisis, alcanzando una tasa de crecimiento real promedio del 4,9% entre 2010 y 2012.

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