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Martes 1 Marzo, 2016

Sáquele el jugo a la naranja: hacia una economía creativa

Se ha preguntado, ¿cuál es el valor de una idea? Si aún no tiene la respuesta, podríamos decir que depende de tres factores clave: el momento, el mercado y su ejecución. Tener “la idea” no es suficiente, se necesita de acciones concretas e innovadoras para llegar a la meta propuesta.
Los brotes creativos, las ideas y lo más importante su ejecución convergen dentro de lo que hoy llamamos la economía naranja, esta comprende actividades culturales en sus múltiples dimensiones y su valor radica en la propiedad intelectual. El Banco Interamericano de Desarrollo calcula que si se unieran todos los ingresos generados por la economía naranja a nivel global representaría la cuarta economía.
Ante un panorama tan alentador, surge la pregunta de: ¿Por qué la economía naranja recibe tan poca atención de los gobiernos y el entorno social en general?
Según José Antonio Arce, coordinador del Área Estratégica de Innovación de Digepyme del MEIC: “Podría decir que el desarrollo en el último cuarto de siglo de todos los temas de la economía naranja han sido tan rápidos que los modelos tradicionales econométricos no han logrado medirlos, y lo que no se mide no existe, por eso ha pasado invisibilizado, de ahí la necesidad de empezar a medir la oferta y demanda cultural por parte de los gobiernos”.
En Costa Rica, ya se han tomando acciones respecto a la medición del espectro naranja; contamos con la primera Cuenta Satélite de Cultura de Centroamérica y el Caribe, la cual provee información estadística sobre la contribución de la cultura a la economía costarricense. Además se cuenta con la plataforma de apoyo al espectro naranja llamado Sicultura, el cual cuenta con amplia información sobre capacitaciones y financiamientos disponibles, dirigidos a pymes y emprendedores del mercado naranja.
Nuestro país cuenta con muchos casos de éxitos impulsados dentro de la industria naranja, en 2011 fuimos partícipes de aplaudir con orgullo la producción nacional de Hernán Jiménez, “El regreso”, la cual requirió una alta inversión en postproducción y con el apoyo de muchos costarricenses, logró su meta mediante el programa de crowdfunding. A nivel empresarial, Procomer está respaldando 13 clústers de diversos sectores. Costa Rica Animation Holding (CRAH) es uno de ellos, se formó en 2009; actualmente lo conforman nueve compañías costarricenses, que ofrecen productos como series, videojuegos, y animación. Sus proyectos han llegado a más de 40 países.
El caso más reciente de éxito es el del tico Fabrizzio Berrocal, el cual fue seleccionado por Epson para mostrar su colección en la Semana de la Moda en Nueva York. Fabrizzio se inspiró en la flora y fauna de nuestro país para crear su colección Biodiversidad.
Costa Rica debe seguir impulsando las ideas, la creación de clústers, talleres de “design thinking”, y otras herramientas para que el ecosistema naranja sea más visible y tangible. Los beneficios son muchos, el gobierno está tomando acciones importantes, solo falta el apoyo de nosotros como ciudadanos, impulsarlo, publicarlo y sentir orgullo de un país pequeño, pero gran exportador de talento, que busca abrir camino hacia una economía creativa.

Nancy Arias Grillo