Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 24 Marzo, 2010


¿Estamos preparados?


Los terremotos de Haití y Chile sirvieron para recordarnos que la vida en sociedad puede ser trastornada trágicamente en cuestión de minutos. Si no es un sismo, podría ser un huracán, u otro fenómeno natural. En el pasado Costa Rica ha sido impactado por sismos y huracanes; entonces es apropiado preguntar si estamos preparados para un evento catastrófico de gran escala.
Los acontecimientos posteriores al 13 de enero de 2009 en Cinchona indican que la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) no estaba preparada para ayudar a los habitantes. La alimentación y el albergue de los damnificados quedaron casi totalmente en manos privadas; empresas en la zona y organizaciones caritativas atendieron a los afectados. Mientras tanto las reparaciones de la infraestructura no están concluidas. Afortunadamente Cinchona no está muy poblada; ¿Qué pasaría si hubiera un terremoto de gran escala en San José?
¿Tiene la CNE suficiente agua embotellada y comida enlatada o empaquetada para atender de inmediato miles de personas que pudieran quedar en la calle en un evento de este tipo? ¿Tiene el CNE un plan de distribución del agua y la comida?
¿Tiene la Caja Costarricense de Seguro Social un plan de emergencia actualizado para movilizar su personal? En Chile el personal médico salió de los hospitales y clínicas para prestar ayuda in situ; salvaron a muchos que no pudieran trasladarse. Mientras que en Haití fueron obligados los heridos a llegar o ser cargados a los centros de atención médica. ¿Cómo será la situación aquí? Y ¿Hay medicamentos suficientes?
¿Tiene la Compañía Nacional de Fuerza y Luz un plan de emergencia actualizado para movilizar su personal para restaurar la energía de la forma más rápida posible, comenzando con las zonas hospitalarias y otras áreas de vital importancia?
¿Tiene la policía un plan de emergencia para poner sus agentes en la calle para proteger a los ciudadanos de los saqueadores, los violadores de mujeres, y los violentos? En Nuevo Orleans después de Katrina la gran mayoría de la policía salió huyendo dejando a los pobladores desamparados. ¿Pasaría eso en Costa Rica?
¿Tiene al Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) un plan para reabrir calles y carreteras, reparar puentes y restaurar el transporte público con prontitud? Cuando Mitch pasó por Tegucigalpa varios puentes colapsaron dejando a esa ciudad aislada; no podían llegar los camiones para abastecer a los mercados. Obras Públicas de Honduras construyó vados en los ríos para restaurar el transporte a la ciudad. ¿Saben los ingenieros del MOPT lo que es un vado?
Si hubiera una emergencia, ¿sería el presidente de la República quien coordinara a los ministerios e instituciones que en primera instancia tendrían que responder con auxilio? ¿O es otra persona?
No conozco la respuesta a esta serie de preguntas, pero después de Cinchona tengo la impresión de que la respuesta es negativa para muchas de estas. Si resulta ser cierto que no hay preparación, una salida es el “teléfono rojo” con el Comando Sur en Miami. Con una llamadita los ticos podrán tener efectivos de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos entregando agua potable y comida a los desesperados, instalando vados y patrullando calles. También pudieran instalar hospitales portátiles. Sin menosprecio a los estadounidenses que siempre han extendido la mano al país, ¡qué pena sería si se llegara a ese extremo!

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