Esquipulas II: ¿por qué tuvo éxito el plan Arias?

El pasado 7 de agosto celebramos el 25 aniversario de la firma de Esquipulas II, plan de paz lanzado por Costa Rica bajo el liderazgo del expresidente Arias, asistido por su eminente ministro de relaciones exteriores don Rodrigo Madrigal Nieto.
En la Centroamérica convulsa de los años ochenta, ante las presiones de EE.UU. y la desaparecida Unión Soviética, ¿cómo un pequeño país logró imponer un plan de paz derrotando la política exterior de esos dos gigantes?
El conflicto en América Central se caracterizó por la interdependencia conflictiva. Se trató de la oposición nicaragüense a la utilización de los territorios de Costa Rica, Honduras y El Salvador por EE.UU. para asistir a la Contra nicaragüense.
La creación del grupo de Contadora, el 8 de enero de 1983, ve su fracaso tres años después. El cumplimiento de su acta fue confiado a la Comisión de verificación y control cuya misión era denunciar -como un intruso acusetas- cualquier violación a las cláusulas de orden político en materia de seguridad. Dicha comisión carece de “legitimidad” ante los gobiernos de América Central.
En el acuerdo de Esquipulas II, por el contrario, pertenece a los gobiernos centroamericanos la decisión de qué medidas tomar; son dueños de sus propias decisiones.
Además, el presidente Arias y don Rodrigo Madrigal, hacen lo que nadie: se reúnen con las guerrillas y gobiernos centroamericanos. El plan toma en cuenta todas las demandas de los diferentes grupos sumergidos en el conflicto; teniendo la sabiduría de incluir solamente aspectos negociables. Se trata de un plan “incluyente” en vez de “excluyente”.
Por ello, Esquipulas II se ve obligado a garantizar la amnistía a todos los detractores de la democracia para lograr un acuerdo de paz. Sí, para pacificar hubo que perdonar, asumiendo el peligro de engendrar el odio en aquellas víctimas de quienes asesinaron a sus hijos, familiares y amigos. Pero esta arriesgada estrategia hace efectivo y eficaz el diálogo en aras de la paz.
El plan Arias contiene procedimientos de verificación democrática. El acuerdo estipula elecciones libres y pluralistas, un cese al fuego y terminar con la ayuda a las fuerzas insurreccionales así como el fin de la ocupación de territorios centroamericanos por los Estados Unidos. Se trata de un principio de “simultaneidad”, brillante idea, que debía ejecutarse 90 días después de la firma para alcanzar el binomio “paz-democracia”, característica del modelo propuesto por Arias.
El éxito de Esquipulas II se debe a que el acuerdo sale del mismo seno de las partes en conflicto. No fue impuesto por agentes externos, como la ingerencia del gobierno del presidente Ronald Reagan, que presionaba para una salida del conflicto a través de la fuerza, armando y entrenando a la Contra. La política del Roll-back se debilita y los planes “Slattery” (del Congreso estadounidense) y “Reagan – Wright”, elaborados desde la oficina oval de la Casa Blanca, son rechazados categóricamente por Nicaragua y nunca aceptados por Costa Rica, haciéndolos fracasar.
Las elecciones libres y pluralistas en Centroamérica necesitan perfeccionarse. Sí se puede. Siguiendo las enseñanzas de Esquipulas II y sobretodo impregnándonos de su espíritu, América Central puede lograr la prosperidad, paz y justicia social con la que soñamos todos sus habitantes.

Ricardo Sossa
Periodista y politólogo
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