España dijo adiós ganando
Fernando Torres tuvo su cita con el gol y no falló ante el arquero australiano Ryan. Lluis Gene-AFP/La República
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España dijo adiós ganando

España dejó la corona de campeón del mundo en Brasil con la dignidad de un triunfo contundente ante Australia (0-3), el día que Andrés Iniesta se convirtió en “centenario” mientras que leyendas como Xavi Hernández, David Villa y Xabi Alonso cerraban su brillante etapa en la Roja.
La caída del campeón tuvo un final honroso. En uno de esos partidos donde solo el escudo y la estrella te ayuda a motivarte sobre el césped. Ante un rival como Australia que te multiplica en ganas, con ilusión de volver a noquear a un campeón que ya estuvo tendido en la lona tras los directos de Holanda y Chile.
España pasó de falta de tensión, que hasta dejaba un mal control de Iniesta o un pase a la nada de Xabi Alonso, a adelantar metros, dominar y aunar el toque con la verticalidad. Un taconazo de Villa dejaba solo a Jordi Alba ante Ryan, optó por la potencia y se topó con el portero australiano. Otra acción no encontraba a Torres en la zona del gol.
Fue cuando apareció Iniesta y los rivales fueron por él, que España encontró el espacio para lanzar el balón al desmarque de ruptura de Juanfran, que puso el pase de la muerte al taconazo de Villa y el primer gol de España de jugada en el Mundial. Había costado 216 minutos en el torneo.
Pudo empatar Australia, a la que nunca faltó voluntad en el esfuerzo, segundos después de llevarse el mazazo. Un centro desde el costado de Oar encontró el mal despeje de Jordi Alba pero Reina reaccionó con rapidez el día de su debut en un Mundial.
El cambio, a los 56 minutos, cerraba el ciclo de Villa en la selección. No lo esperaba, se fue enojado y con lágrimas.
Australia no cesó de buscar el gol, con menor acierto que ante Holanda, sin inquietar a Reina en los minutos de acecho. Pero de nuevo Iniesta con un pase al espacio ahora a Fernando Torres que definió a la perfección, ajustado al poste para marcar en un nuevo Mundial.
Con todo decidido llegó la reivindicación de Cesc. Una figura injustamente tratada en el torneo. Asistió a Juan Mata, que escorado superó por debajo de las piernas la salida de Ryan. El camino del vigente campeón había terminado. Con el dolor de aguantar la “guasa” de los brasileños de la grada que gritaban “eliminados” y entonaban el “canta y no llores”. No fue el Mundial de una España de fin de ciclo que inicia el camino de la reconstrucción. No estuvo a la altura de lo esperado. La corona ya busca un nuevo dueño.

Curitiba (Brasil)/EFE

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