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Miércoles 2 Octubre, 2013

Creo que usted podrá leer entre líneas nuestra estrategia en lo que se refiere a la calidad y enfoque del contenido informativo


Entre líneas

Resulta emocionante iniciar un proceso electoral con tanto sin decidir.
Dediqué tiempo a leer las críticas a la encuesta que publicamos la semana anterior, en la que Johnny Araya tiene un 48% de apoyo entre las personas que ya decidieron por quien votar.


Me queda el sinsabor del fanatismo, pero me alegra que la gente esté interesada en la política. Al final, necesitamos personas capacitadas en los cargos públicos para que tomen decisiones sensatas.
De igual forma, me llamaron la atención los distintos enfoques que los medios hemos dado a una información tan similar, y las conclusiones de cada uno.
Aunque el dato de toda encuesta es atractivo, he de confesar que me parecen un espejismo.
Hoy, de nuestro artículo abridor, destaco un elemento que es quizá el determinante para ganar las próximas elecciones: trabajar el voto volátil.
La falta de compromiso nos hace infieles con un partido.
Es más, los candidatos han sido infieles también con los “ideales de un partido”, todos son más de lo mismo.
Esta incredulidad y apatía harán difícil la tarea de convencimiento para los candidatos, porque además de sumar, deberán retener votantes.
Creo que lo último será lo novedoso, y es entre los candidatos de oposición donde el porcentaje es ligeramente mayor.
Por esta razón estoy de acuerdo con quienes cuestionaron que es muy temprano para alzar en hombros a ganadores, y dar por descontados a contendientes que tengan apoyos pequeños.
Un escándalo puede reducir a la mitad la cantidad de votos de cualquiera de los candidatos. Y hasta ahí el plan de campaña.
Desearía que esta volatilidad enseñe a los candidatos a asumir un compromiso con las ideas, y que los responsables de campaña nos den valor y se esfuercen por repartir propuestas en lugar de abrazos.
El otro factor, que no puede medir una encuesta, es lograr que el simpatizante llegue hasta la urna, a hacer efectivo el voto.
Y no se lo deben tomar a la ligera.
Quizá pecando en la interpretación, pudo ser lo que falló en el cálculo de Epsy Campbell durante la convención del Partido Acción Ciudadana.
Por eso, una buena idea puede ser la mejor manera para mantener la lealtad, y motivar que la persona vaya a la urna.
Escucho a diario críticas contra la ingobernabilidad, que doña Laura hizo poco como presidente, que estamos estancados (…).
Pero igualmente, me ubico entre el grupo de gente cansada de escuchar una y otra vez las mismas quejas.
Por eso creo que los candidatos deberían darnos el beneficio de la duda, y alimentarnos con soluciones inteligentes en lugar del anuncio de la Costa Rica que queremos, con la imagen del campesino y el uso de un lenguaje retórico.
No solo espero una propuesta a la altura por parte de los candidatos, sino que como votantes, exijamos una campaña de ideas para salir del pesimismo que nos ha hecho ironizar a diario de nuestra situación nacional.
De parte de los medios de comunicación, al menos en nuestro caso, creo que usted podrá leer entre líneas nuestra estrategia en lo que se refiere a la calidad y enfoque del contenido informativo.

Daniel Chacón

Editor ejecutivo