En peligro oportunidad de Merkel para cerrar crisis migratoria
Por donde mire, Ángela Merkel, la canciller alemana encuentra resistencia a la política de puertas abiertas a los refugiados que ya se ha convertido en su mayor crisis. Bloomberg/La República
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 Angela Merkel se queda sin tiempo y sin aliados que le ayuden a encontrar una solución para la crisis de los refugiados de Europa.
La red se tensó más esta semana cuando Austria, el vecino sureño de Alemania, anunció planes para imponer un límite máximo de refugiados y el presidente Joachim Gauck sugirió que Alemania tendría que seguir su ejemplo para mantener el orden social.
Al norte, Suecia, antes un país abierto, está estrechando sus controles fronterizos, mientras los estados de la Unión Europea al este de Alemania rechazan de plano recibir a los solicitantes de asilo.
Por donde mire, la canciller alemana encuentra resistencia a la política de puertas abiertas a los refugiados que ya se ha convertido en su mayor crisis.
Eso ha dejado a la líder de la economía más grande de Europa pidiendo un respiro en lugares como Bavaria, la región a la que ha llegado la mayoría de los solicitantes de asilo, pero también el hogar de algunos de sus más feroces críticos.
“Esto no puede continuar para siempre”, dijo por teléfono Carsten Nickel, analista de riesgo político de Teneo Intelligence en Bruselas. “Después de los fogonazos políticos de las últimas semanas y meses, será difícil atravesar otro verano boreal con este tipo de arribos”.
Como su dominio sobre la cancillería se ve cuestionado abiertamente en momentos en que los rebeldes de su coalición amenazan su posición, Merkel señaló el miércoles que le dará un mes más a la diplomacia.
Ese límite consiste en conversaciones programadas con líderes turcos en Berlín hoy, una conferencia internacional de ayuda a los refugiados sirios en Londres a inicios de febrero y la cumbre de líderes de la UE que comienza el 18 de febrero, donde además del futuro británico en el bloque, la crisis de los refugiados “tendrá un rol central”, dijo Merkel.
Al fallar hasta ahora en reclutar a líderes europeos que compartan la carga de Alemania, Merkel ha renunciado a un acuerdo de reasentamiento con los 27 gobiernos de la UE y, en su lugar, busca organizar una coalición de voluntarios, de acuerdo con personas familiarizadas con su estrategia, quienes pidieron no ser identificadas porque las negociaciones son privadas.
Convencer con halagos a Turquía para frenar el flujo de inmigrantes a través del país y devolver a algunos refugiados es la clave de sus planes, dijo la persona.
“Por supuesto que Alemania dará a conocer su posición”, dijo Merkel a los periodistas en el retiro alpino de Wildbad Kreuth antes de defender su política ante su partido hermano en Bavaria, la Unión Social Cristiana, por segunda vez en dos semanas. “Después de eso podemos hacer una evaluación preliminar y ver dónde estamos parados”.
El primer ministro holandés Mark Rutte, al hablar ayer en el Foro Económico Mundial en Davos, dio un plazo máximo de dos meses para tener el número de refugiados bajo control.
“Necesitamos controlar este problema en las próximas seis a ocho semanas”, dijo. “Cuando la primavera boreal llegue, los números se cuadruplicarán, o al menos aumentarán significativamente”.
Mientras cae el apoyo público a Merkel y su partido, la canciller que una vez vivió detrás del Muro de Berlín se mantiene firme en decir que no será quien comience a dar marcha atrás a los viajes y el comercio sin pasaporte en Europa, un logro importante en un continente que inició dos guerras mundiales en el último siglo.


 


 

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