Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 28 Julio, 2011


De cal y de arena
En 1948 fue la oligarquía; hoy la burocracia

“En abril de 1948 así lo escribe don José Figueres en sus apuntes históricos aún con el eco de los últimos disparos flotando en el aire, llegaron a visitarme representantes del periódico La Nación, es decir de los intereses conservadores y reaccionarios del país, don Ricardo Castro Beeche, Lic. Francisco Jiménez, don Fernando Lara Bustamante y don Sergio Carballo, que ya partieron de este mundo. Llegaban a saludar al soldado victorioso. Entonces, envuelta en frases equívocas y sibilinas, me hicieron una propuesta que en el fondo era muy simple: que se eliminaran las Garantías Sociales, el Código de Trabajo y el Seguro Social. Llegaron a decirme, sin ambages, que comprendían que en nuestra propaganda de guerra hubiéramos estado mintiendo en cuanto al mantenimiento de las llamadas conquistas sociales pero que ahora, ganada la guerra, debiéramos tener en cuenta que la guerra se había hecho para eliminar todas esas leyes sociales. Las fuerzas que ellos representaban sigue Figueres me darían todo el apoyo que podría suministrar el gran capital y la prensa, para que me quedara con la Presidencia de la República, desconociendo la elección de don Otilio Ulate. Con firmeza rechacé como antipatrióticas las proposiciones que me hacían, como si fuera un politiquero dominado por la lascivia del poder”.
El 19 de abril de 1948 el Ejército de Liberación emite una proclama que promete: “1) Las Garantías Sociales existentes no sólo serán respetadas sino también aplicadas en forma efectiva en todos aquellos aspectos en que no lo han sido todavía. 2) El Código de Trabajo no sufrirá modificación negativa a los intereses de los trabajadores: por el contrario, será perfeccionado a favor de ellos. Entre esas mejoras consideramos esencial el reconocimiento del derecho de huelga de los trabajadores del país. 3) Observaremos el principio de libertad y organización para la clase trabajadora; se darán garantías para la existencia y las actividades de las Centrales Sindicales existentes en el país: Rerum Novarum y la Confederación de Trabajadores de Costa Rica. El Gobierno les garantizará apoyo económico y moral sin preferencias para ninguna de ellas. 4) A fin de dar mayor seguridad al trabajador desde la cuna hasta la tumba, el sistema de seguros sociales no sólo será respetado sino también estructurado en forma tal que todos los riesgos profesionales incluyendo los accidentes de trabajo, queden incorporados a un organismo único. Se extenderán los beneficios de la seguridad social a todos los trabajadores y a todo el país.”
En 1948 la oligarquía urdió aquella trama para eliminar la Reforma Social. Nadie pronosticó que tras seis décadas de vida, la Caja del Seguro Social sufriría un asalto financiero que amenaza con el colapso sus finanzas y servicios y moral la rebatiña para derivar ventajas personales.
La delictiva omisión de deberes en que han incurrido el Estado moroso en sus contribuciones, la gran cantidad de patronos que retienen ilegalmente las cuotas y los irresponsables empleados y funcionarios que la sangran, son culpables de sus graves aprietos.
Es demasiado lo que está en juego como para que la presidenta Chinchilla no quiera sentar responsabilidades y ordenar que se devuelva el buen gobierno de la CCSS. Si ella no lo hace, ¿quién entonces?

Alvaro Madrigal