Empresarios apuntan al turismo espacial
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Empresarios apuntan al turismo espacial

Washington- Robert Bigelow, un empresario hotelero de Las Vegas, invierte $500 millones de su propio dinero para construir un hotel en el espacio exterior. El magnate aeronáutico Richard Branson se prepara para el lanzamiento, en 2009, de Virgin Galactic, un negocio de transbordadores espaciales. Otros visionarios sueñan con generar fluido eléctrico limpiamente de colectores en órbita.
Otrora cosa de la ciencia ficción, los proyectos de financiación privada están alcanzando el gasto de los Gobiernos en el espacio, y el turismo espacial se está convirtiendo en una realidad, escribe Michael Belfiore, de 38 años, en su flamante libro “Rocketeers: How a Visionary Band of Business Leaders, Engineers and Pilots is Boldly Privatizing Space”.
Conversamos en la sede de Bloomberg en Nueva York.

Hablando en términos realistas, ¿cuánto tiempo tomará para que yo pueda hacer una reserva en un hotel en el espacio, y será necesario que uno sea multimillonario?
Bueno, el primer hotel espacial ya se está preparando. Estará allá arriba para en algún momento entre 2010 y 2012. Costará cerca de $1 millón la noche. Usted tiene que comprar el paquete entero. Serán siete noches o algo parecido. Incluye el transporte, eso sí.

Cuéntenos del hombre que está detrás de esto, Robert Bigelow.
Es un promotor inmobiliario de Las Vegas; empezó con nada cuando era un niño soñando con el espacio; tuvo la inspiración de ir al espacio; decidió muy temprano que iba a hacer de los viajes al espacio la misión de su vida.
Pensó que lo primero que tenía que hacer era ganar mucho dinero. Así que entró en el negocio de los inmuebles e hizo mucho dinero. Construyó Budget Suites of America, la cadena hotelera. Y entonces, entre mediados y postrimerías de los años 90, tenía una fortuna de varios cientos de millones de dólares.
Fui a su fábrica a las afueras de Las Vegas y es lo que se dice extraordinaria. Tiene unas instalaciones de 50 acres (20 hectáreas), guardias armados, verjas con alambre de púas, estructuras hinchables creadas originalmente por la NASA (la agencia espacial estadounidense), adquiridas por Bigelow.
Y, de hecho, ha lanzado dos de éstas al espacio hasta la fecha. Son de pequeña escala. Tienen cerca del 25% del tamaño de las naves verdaderas en que las personas podrán alojarse y hacer visitas. Pero están poniendo a prueba todos los sistemas de mantenimiento de vida. Tienen aire dentro. Hay pequeñas chucherías y frioleras flotando de un lado a otro, y usted puede en efecto ir a bigelowaerospace.com, y ver lo que la gente le ha dado al Sr. Bigelow para que ponga en esta cosa.

¿Por qué es el 21 de junio de 2004 una fecha tan importante en su libro?
Ese es el momento de Charles Lindbergh. Cuando Lindbergh cruzó el océano Atlántico en avión en 1927, fue algo muy grande porque le demostró a la gente que uno podía recorrer grandes distancias por el aire con seguridad y que no necesitaba una tecnología extraordinaria para hacerlo.
En 2004 tuvimos un acontecimiento parecido cuando la primera nave espacial solventada con dinero privado despegó, abandonó el planeta Tierra, llegó al espacio y regresó a tierra sin dificultades. Volvió a hacerlo: lo hicieron tres veces en 2004. Hicieron esto por solo $25 millones, un pequeño equipo en la localidad californiana de Mojave, llamado Scaled Composites, con dinero de Paul Allen, cofundador de Microsoft. Eso abrió de par en par las puertas para esto.
Tenemos a Elon Musk, que cofundó PayPal y se la vendió a eBay Inc. por montones de dinero. Ahora él tiene su propio programa espacial llamado Space Exploration Technologies, SpaceX.

Entonces, ¿son los avanzados del turismo espacial mayormente unos ricos locos?
Lo de locos es relativo. Burt Rutan, que diseñó SpaceShipOne, la primera astronave comercial, ha dicho que a menos que la gente piense que usted está loco, o que su idea es una locura, lo más probable es que no esté abriendo nuevos surcos verdaderamente. SpaceShipOne es tan solo un vehículo suborbital. SpaceShipTwo, que Rutan y su equipo están construyendo, será la primera astrolínea comercial operada por Virgin Galactic, que es propiedad de Richard Branson, el dueño de Virgin Atlantic Airways.
Ya vendieron los primeros 100 asientos a $200 mil cada uno. Y el precio seguirá bajando.

¿Espera usted ir al espacio próximamente?
Pues claro que sí. No tengo aún los $200 mil, pero sin duda. Y pienso que llegará a ser algo corriente que todos vayamos. Creo de veras que llegará el momento en que volar por el espacio para ir del punto A al punto B en la Tierra sea bastante común en el curso de nuestras vidas.

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