Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 2 Octubre, 2012


Reflexiones
Empleo se estanca

Es seguramente el debate más antiguo y polémico entre los economistas, la apuesta al empleo versus la estabilidad de precios como objetivo central de la política económica.
Estos dos temas han sido motivo de grandes aportes teóricos y muchos debates académicos por cerca de 200 años en la disciplina.
Quienes han privilegiado el empleo han sido tildados de izquierdistas, keynesianos y muy recientemente, hasta de estatistas. Por el contrario, quienes han apostado por la estabilidad de precios se han ganado el color de liberales, pro-mercado y más recientemente también el de neoliberales.
La lucha entre estas dos escuelas de pensamiento económico se recrudece cuando vienen las crisis, tanto de oferta como de demanda, mismas que ponen al descubierto los avatares de un sistema económico global que tiende a agotarse en su modus operandi y que lamentablemente, ya no da muchas respuestas, ni a los países ricos como en Europa, ni a los países en desarrollo de Latinoamérica y mucho menos, a los países pobres de Africa.
Hoy por hoy, el sistema económico global no está produciendo suficientes empleos para una clase media que mira caerse sus expectativas de mejora en la calidad de vida. La situación de Europa, Estados Unidos y más recientemente, las muestras de estancamiento en la economía latinoamericana, son el reflejo de un modelo que pareciera estar teniendo serios problemas para continuar generando crecimiento y bienestar a nivel global.
En Costa Rica empezamos a notar cómo los faltantes de creación de nuevos empleos y el deterioro de la calidad de los mismos, ponen al país en una clara vulnerabilidad.
Las cifras de desempleo recientes son cercanas al 8% en hombres y al 13% en mujeres y afectan, más que proporcionalmente a las y los jóvenes, las mujeres y a las personas mayores de 45 años.
Está claro que la calidad de los nuevos empleos se deteriora muy rápidamente y tenemos cada vez más informalidad. La economía se ha partido en dos sectores claramente establecidos, el moderno o ligado a la exportación y las zonas francas y el sector tradicional, de pymes industriales, agrícolas y de servicios que carecen de condiciones para mantener su competitividad y dinamismo.
La economía carece de una política industrial y tecnológica activa y en particular las pymes, son cada vez más avasalladas por la competencia. El crecimiento del sector moderno de la economía no arrastra sus beneficios sobre la clase media.
Los bancos públicos, claves para el despertar del emprendedurismo, siguen hundidos en ganancias especulativas y gastan millones en cambios de imagen, mientras los fondos de apoyo a las pymes siguen entrabados entre leyes, reglamentos y escasa visión de los banqueros.
Todo lo anterior, mientras el empleo se estanca y el bienestar desmejora.

Leiner Vargas Alfaro
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