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Seguimos con unas leyes que por antiguas y obsoletas ya no deberían estar ahí, y otras que urgen, pero aún no están

Elevemos de nivel la política

En medio de un clima en el que abundaron las críticas y acusaciones, la falta de capacidad para elaborar bien las leyes que le urgen al país, la sordera ante los proyectos o asuntos que plantea la sociedad civil y hasta con hechos y actitudes bochornosas, entre otros problemas, nuestro Congreso celebra hoy una vez más la fecha en que debe elegir a su directorio.
No han faltado, eso sí, la dedicación, el ingenio y el esfuerzo para intentar llegar a la silla presidencial del Primer Poder de la República y con ello a la posibilidad también de estar en las comisiones que ven ciertos temas de sumo interés para algunos legisladores.
Si la misma dedicación, ingenio y esfuerzo se hubieran aplicado durante todo el año a escuchar los principales problemas de la población y a trabajar para la creación de leyes muy bien hechas, sin errores de fondo ni de forma, utilizando asesores de gran capacidad y ocupándose de que el departamento técnico sea del más alto nivel, seguramente muy otra sería la percepción de la ciudadanía sobre nuestros legisladores. Desde luego, hay excepciones que no logran por sí solas mejorar la calificación del órgano.
Estamos hoy en un nuevo 1° de mayo pero sin mucho nuevo en materia de leyes. Seguimos con unas que por antiguas y obsoletas ya no deberían estar ahí, y otras que urgen, pero aún no están.
Muchos costarricenses han perdido la fe en un Poder Legislativo cuyos diputados no pueden en realidad elegir, sino que les son impuestos por la cúpula de cada agrupación política. Luego, ya en sus curules, algunos de ellos demuestran no dar la talla para estar ahí.
De mismo modo en que hemos señalado la importancia de que el ejercicio de la política en este país vuelva a tener la estatura y el nivel que debe, nuestro Congreso y la actividad que en él se desarrolla deberá alcanzarlo.
Todo tiene su origen en los partidos políticos. Es ese el crisol donde se funde lo mejor, lo mediocre o lo peor, que luego pasará a formar parte de la clase política nacional, es decir, de quienes dirigen y administran el país.
Es por ello que la atención de muchos costarricenses se concentra y deberá centrarse cada día más, en estudiar con cuidado lo que ocurre a lo interno de cada partido político. Deberá tener claro el electorado en dónde se define con claridad una ideología que se propone trabajar para un crecimiento armónico del país y una mejor vida para todos los costarricenses, y donde solo se perfecciona una poderosa maquinaria electorera capaz de conseguir el poder para gobernar luego de espaldas de los gobernados.

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