El universo paralelo de lo antisocial
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El universo paralelo de lo antisocial

Las redes antisociales han llegado como una moda para evitar encuentros indeseables

¿Cuántas veces ha caminado usted por la calle y se ha topado a alguien no muy grato? ¿Un exjefe, una expareja, un excompañero de colegio? Esto pasa también en el universo de las redes sociales.

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El auge de Facebook, Twitter, Instagram, entre otras, trajo consigo el buen y mal uso que se les ha dado.
Los internautas aprendieron a explorar las redes sociales, a investigar los temas que les interesan, y escudriñar los canales digitales dónde buscarlos. Sin embargo, la utilización de las plataformas sociales está cambiando y muchos usuarios piensan en cómo bloquear a alguien sin generar molestia.
La proliferación de redes sociales y ese afán de querer compartirlo todo parece estar cansando a muchos y quizás sea prematuro afirmarlo, pero las redes antisociales caminan a pasos gigantes en el omnipresente ecosistema digital.
Las redes antisociales han llegado como una moda para evitar encuentros indeseables y escaparse de presencias poco agradables pero no son barras del ciberespacio, ni bárbaros que quieren atentar contra el orden, sino a esas redes que ayudan a recuperar algo que es nuestro y que se ha perdido en esta época de likes y retweets: la privacidad.
De esta manera surgen Cloak, Secret, Rather, Hate with Friends, Rando, Whisper, Hell is the Other People, entre otras, como herramientas antisociales.
Algunas de estas redes o apps ofrecen la opción de reemplazar en Facebook aquellos contenidos que molestan sin necesidad de bloquear al contacto, lo que supone un alivio para quienes prefieren no suprimirlo del todo.
Otras, con ayuda de Foursquare, rastrean al jefe, amigo o pareja y le notifica su ubicación para que no coincidan en un mismo lugar. Y otras más atrevidas permiten indicarle a alguien si se le odia y si ese sentimiento es mutuo.
Ante este nuevo panorama de lo antisocial, hay una realidad que no podemos negar: las personas llevamos intrínsecamente la dualidad del carácter; es decir, existe lo bueno y lo malo en nosotros mismos y la tecnología puede ser un canal que permite mostrarnos como somos. Así que las redes antisociales son una consecuencia natural de las redes sociales.
Con todas estas opciones, seguramente muchas redes nacerán y otras desaparecerán, pero ya existe un nutrido repertorio para aquellos ermitaños digitales que prefieren escoger su mundo social.


Alfredo Rojas
Director
Baum Digital

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