Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 17 Noviembre, 2014

Tomará tiempo a los países como China, Argentina, y los europeos poder desarrollar la explotación del gas de lutita que poseen


Disyuntivas

El renacimiento energético y sus consecuencias

Los importantes cambios tecnológicos recientes en energéticos, ya producen sus efectos en el mundo de la producción y las relaciones internacionales.
Ellos han provocado un verdadero renacimiento energético en la Cuenca Atlántica, que ha cambiado los flujos de energía y está transformando el mapa de las relaciones internacionales.
Académicos, expresidentes y empresarios de Europa, América y África los analizamos en el Foro Atlántico de Energía convocado en el Estado mexicano de Quintana Roo, en el marco de la Iniciativa de la Cuenca Atlántica promovida por el expresidente José María Aznar y la Johns Hopkins University.
El más impactante cambio es la explotación del gas de esquisto o lutita (shale gas en inglés). Se ha dado en los EE.UU., que, por su sistema de propiedad privada del subsuelo, pudo desarrollar la tecnología de fractura hidráulica. Allí es posible comprar los derechos de perforación y explotación al dueño de la tierra y obtener en pocos días permisos gubernamentales para realizarlos. Ello permitió al ingeniero de petróleo George Mitchell, hijo de inmigrantes griegos pastores de cabras, desarrollar la tecnología que puso de nuevo a Estados Unidos como el primero productor de hidrocarburos del mundo, lo hará autosuficiente y posiblemente exportador en pocos años.
Esta nueva fuente energética significa, además, costos más bajos para la producción industrial de EE.UU. y disminuye en un 50% la contaminación del carbón al que ha sustituido (y su contaminación es un 25 a 30% inferior a la del fuel oil).
Los precios del gas de esquisto son ahora en ese país una cuarta parte de los que se pagan en Europa y eso, a pesar de que las exportaciones del carbón de EE.UU. al viejo continente han disminuido los precios del que importan de Rusia.
A la par de los nuevos métodos para extraer el gas también se han dado en la Cuenca Atlántica los aumentos de la producción africana, los descubrimientos y la incipiente explotación de los yacimientos de petróleo oceánico de profundidad en Sur América (principalmente en Brasil), y el desarrollo de fuentes renovables de biocombustibles, solares, eólicas y geotérmicas que en un 75% se encuentran en la Cuenca Atlántica.
Estos cambios están transformando los flujos comerciales de energía. Hasta hace poco se creía que el mundo dependería del medio oriente para sus necesidades energéticas, hasta que el avance tecnológico permitiera suplantar los hidrocarburos por fuentes renovables.
El comercio de energéticos fluía desde Oriente hacia Occidente. Ahora la dirección se invertirá y las crecientes demandas por energías de Asia se llenarán con oferta de la Cuenca Atlántica.
Tomará tiempo a los países como China, Argentina, y los europeos poder desarrollar la explotación del gas de lutita que poseen. Durante ese periodo EE.UU. gozarán de una nueva e importante ventaja competitiva.
Mientras tanto nosotros quemamos petróleo caro (aunque haya bajado de precio), no dejamos al sector privado desarrollar fuentes limpias y más baratas de electricidad, ni el ICE utiliza gas para la producción térmica.

Miguel Angel Rodríguez