El problema de los postes

En días recientes se han reportado varios casos de camiones y automóviles que han arrasado postes del alambrado público, causando apagones, presas y daños considerables a las instalaciones de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL). De inmediato, esta empresa estatal, encabezada por Pablo Cob, culpa a los motoristas y anuncia que los va a demandar por los daños que le han causado.
Lo que deberíamos todos los habitantes preguntar es ¿por qué tiene la CNFL todo ese tendido de alambres por tantas de nuestras calles y avenidas? Muchos de los postes están a centímetros de distancia de las vías y en algunos casos incrustados en las aceras; los alambres están a pocos metros sobre la superficie.
La verdad es que debería toda esta instalación estar enterrada desde hace muchos años, no tanto por razones estéticas sino por la seguridad y la comodidad de los que transitamos a pie o en vehículo cerca de esta.
¿Qué pasó con la ciudad que en 1884, desde una planta en Aranjuez, fue la primera en América Latina y tercera en el mundo de ofrecer luz eléctrica a sus habitantes? En ese entonces estoy seguro que la compañía que ofrecía el servicio no culpaba a sus clientes cuando hubo percances. Ahora, en contraste, la CNFL quiere culpar a los que transitan por las calles si hay un accidente y sus instalaciones mal ubicadas sufren pérdidas. Es otro ejemplo de la mentalidad de sector público que ha permeado tanto en el país; el pueblo tiene que acomodarse a la institución y no al revés como debe ser.
Es cierto que poco a poco han ido enmendando la situación en el centro de San José, pero en otros distritos y cantones servidos por el CNFL están usando el mismo sistema de instalación, con algunas mejorías, que pusieron los progenitores en el siglo XIX. ¡Están muy atrasados! Otras ciudades centroamericanas han avanzado mucho más en ese sentido; Panamá y Tegucigalpa son dos ejemplos de centros urbanos que han invertido en instalaciones debajo de la superficie.
Seguramente dirán los del CNFL que no tienen los recursos para invertir en la reconstrucción, ahora bajo tierra, de su tendido eléctrico. Alegarán que están perdiendo dinero por culpa de la ARESEP, de los “roba corriente,” de los “roba cable” y por tener que suministrar energía a precio subsidiado a los hogares de baja capacidad adquisitiva, pero sería bueno que se hiciera con este ente estatal lo mismo que se requiere en todos los demás —una auditoría no solo financiera sino de sus procesos mismos.
Como hay varias entidades que distribuyen y venden energía eléctrica, no es justo señalar como culpable de apeligrar a los que usan las vías públicas únicamente a la CNFL. Están la JASEC en Cartago y el ESPH de Heredia, para citar solo dos, que también insisten en instalar sus tendidos a la par de las carreteras “en el aire”.
¡¡Hay que enterrar el tendido eléctrico para el bien de la ciudadanía!!

Carlos Denton
cdenton@cidgallup.com




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