Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 10 Mayo, 2010


El primer lunes


Hoy lunes es el primer día laboral de doña Laura Chinchilla como presidenta de la República. Atrás habrán quedado las angustias y alegrías de las campañas electorales (tanto la primaria como la nacional). Acaba apenas de despedirse de sus invitados luego de las grandes emociones vividas este fin de semana. Quizás no haya tenido tiempo de descansar debidamente luego de tanta agitación.
Pero hoy es su primer lunes y seguramente desde hace días tiene bien pensado su atuendo y ha preparado con cuidado las actividades que colmarán su agenda. Pueden surgir imprevistos, pero ella tratará de tener todo bajo control.
El sábado no pudo ¡imposible entre tanto ajetreo! decretar la moratoria para la minería metálica a cielo abierto con la que se comprometió con el país.
Y no es cuestión de presionarla, no. Podemos imaginar lo que es estar en sus tacones, sobre todo un día como hoy: el primer lunes. Sin embargo la magnitud del problema de Crucitas exige una acción inmediata, tiene que concretarse antes del próximo lunes.
Hoy será el cuarto lunes del juicio contra el ex presidente Miguel Angel Rodríguez y el primer lunes de descanso de don Oscar Arias. Más de 60 lunes y muchos más de 1.000 han pasado desde que abandonaron la función pública los señores Roberto Dobles y Abel Pacheco. Cuatro de los protagonistas del álgido tema de la minería.
Mientras el señor Rodríguez otorgó en 2002 la primera concesión a la empresa canadiense Inversiones Infinito S.A. para extraer oro, el presidente Pacheco declaró una moratoria al considerar los daños ambientales. La acción de don Abel solo retrasó las actividades mineras pues en octubre del 2008, un decreto ejecutivo firmado por don Oscar y el entonces ministro del Ambiente don Roberto Dobles permitió la tala de árboles incluso de especies vedadas considerando el asunto como de interés público. ¡A saber de qué público!
No un lunes pero algunos meses después, el señor Dobles se vio obligado a dejar el Ministerio pues aparentemente otorgó una concesión minera a una sociedad familiar.
Tampoco fue un lunes, fue un viernes, el pasado 16 de abril, que los magistrados de la Sala Cuarta aprobaron la extracción de 70 mil onzas de oro, basándose no en los estudios del ente correspondiente (Senara) sino en informes pagados por la propia empresa interesada Industrias Infinito. Una verdadera vergüenza.
¿Será que ninguno de estos señores (ex presidentes, ex ministros, jueces y otros) se han informado sobre los terribles peligros que conlleva la minería a cielo abierto?
Ni el primer lunes ni el último domingo de este gobierno y de los que vendrán debemos olvidar que la minería es un negocio de unos pocos; que otras empresas mineras canadienses no pudieron controlar la contaminación del agua en Filipinas y Guyana; que el proyecto minero Bellavista en Miramar de Puntarenas produjo un desastre ambiental; que al pueblo de Crucitas la minería no lo beneficia en nada y lo perjudica en todo.

Claudia Barrionuevo
[email protected]evoyasociados.com