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El iluminado de Elqui
Hernán Rivera, Premio Alfaguara de Novela 2010, visita el país y conversó con Magazine sobre su original forma de crear

“No planeo nada. Parto de un personaje o de un hecho real y el resto viene a mí sin saber de dónde ni cómo”, dice el escritor chileno Hernán Rivera, premio Alfaguara de Novela 2010 por “El arte de la resurrección”.
Es un autodidacta a quien siempre le gustó leer y escribir, aunque se ganaba la vida como trabajador de una mina de salitre en el desierto de Chile.
Hoy, después de 14 libros publicados (novela, cuento y poesía), confiesa que en el desierto donde se crió y donde “la desesperanza permea todo”, tiene una enorme cantera que le puede servir de inspiración siempre. “Ahí la gente no tenía futuro”, dice.
Para esta novela “El arte de la resurrección”, partió de un personaje peculiar que existió pero desapareció cuando él contaba apenas con unos tres años. Le llamaban “El cristo de Elqui” porque aseguraba ser la reencarnación de Jesucristo y de él Rivera escuchaba hablar tanto que comenzó a “meterse” en sus escritos. Hasta que un día supo que “quería que contara su historia”.
Pero como el cristo de Elqui de la novela “es bastante humano, al punto de que falla en los milagros y es capaz de reírse de sí mismo”, el escritor pensó que necesitaba una compañera y así nació Magalena, una prostituta que quería ser santa.
Con estos personajes y con un “loco” que surge por necesidad para un momento al inicio de la novela y luego “se queda en ella hasta el final”, Rivera construye una historia entrañable llena de humor y surrealismo, que deleita mientras muestra la vida en la salitrera, en la inhóspita geografía del desierto, en Chile, a principios del siglo XX.
Y en relación a lo que sigue, el autor dice, con gran sentido del humor: “antes de dar a luz una novela ya estoy embarazado de la otra, pero en este momento disfruto de una ‘orgía’ ya que escribo tres al mismo tiempo”.

Carmen Juncos
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