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El deterioro de los puentes

El país se encuentra en una delicada situación en materia de puentes, según lo revela un estudio realizado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) por encargo del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT).
La realidad es que el 60% de ese tipo de estructuras en las rutas principales tiene 50 años, que es el máximo de vida útil promedio que tienen en el país, según informa LA REPUBLICA hoy.
A su antigüedad se suma el hecho de que dichas estructuras debieron recibir mantenimiento a los 20 años de construidas, según la oficina Federal de Carreteras de Estados Unidos, mediante la cual se rige la construcción de puentes en el país, pero las autoridades de gobierno en aquel momento no lo hicieron, ni tampoco las administraciones siguientes hasta ahora, en que se comienzan a tomar acciones de emergencia.
El estudio de la JICA indica falta de personal y de capacitación de los ingenieros que trabajan en la conservación de puentes; el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos, entre otras cosas, opina que deben incluirse los conceptos de calidad y de claridad en los procedimientos.
Todo indica que en el caso de los puentes, las acciones deben ser inmediatas y efectivas para garantizar que localmente nunca se llegue a lo ocurrido con el colapso del puente sobre el río Mississippi, en Minneapolis, Minnesota, en Estados Unidos, el pasado mes de agosto, cuyas causas aún se investigan pero al que se había diagnosticado con “varios problemas de fatiga”.
Al deterioro de los puentes han contribuido los constantes sismos, la erosión causada por la creciente de los ríos, el aumento de la flota vehicular y de la carga que circula por las carreteras.
Pero ninguno de estos factores era imprevisible ya que la sismicidad y la alta precipitación lluviosa son características del país. Por otra parte, cuando se eliminó el transporte por trenes y se optó por trasladar las pesadas cargas por carreteras debió pensarse en la revisión y mantenimiento a los puentes que, sin duda, sufrieron las consecuencias de esa decisión, más allá del cálculo hecho a la hora de construirlos.
Ahora, la situación no solo debe suscitar acciones rápidas y acertadas sino servir de experiencia para no posponer, en otras áreas también de vital importancia, la labor de revisión y oportuno mantenimiento, tan necesaria como la de inaugurar nuevas obras.
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