El Republicano tendrá más oportunidades de machacar sobre Clinton desde ahora hasta la convención republicana que comienza el 18 de julio. Bloomberg/La República

 El fin de la investigación sobre los correos electrónicos de Hillary Clinton podría representar el comienzo de algo que el Partido Republicano no logra desde hace meses: la unificación detrás de su presunto candidato presidencial.
Mientras que John Podesta, jefe de la campaña de Clinton, dijo el martes que estaban “dando por terminado” el tema, Donald Trump dejó claro que él no haría tal cosa, y fue respaldado por Paul Ryan, portavoz de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, que dijo que el director del FBI, James B. Comey, sería citado a las audiencias sobre el tema.
En un año en que el Partido Republicano ha parecido estar en repetidas ocasiones al borde del colapso, la decisión del jefe del FBI, un republicano inscripto que sirvió bajo el Gobierno de George W. Bush, de no recomendar cargos contra Clinton podría haber provocado una nueva ronda de recriminaciones y acusaciones salvajes.
En cambio, las reacciones de los republicanos, desde el Capitolio en Washington a la Torre Trump en Nueva York, se reforzaron entre sí. Incluso Trump, cuya conocida escopeta política a menudo parece apuntarle a él mismo, quedó relativamente afuera a su manera.
“Competir contra Clinton es bueno en muchos aspectos”, dijo en una entrevista Paul Manafort, jefe de la campaña de Trump. “Ella es la condensación del establishment, de lo que la gente considera que está mal en el país y de lo que quieren cambiar. Desde el punto de vista de nuestro partido, nadie quiere un tercer mandato de Obama y así es como el país la ve a ella”.
Trump tendrá más oportunidades de machacar sobre Clinton desde ahora hasta la convención republicana que comienza el 18 de julio. Sin embargo, reducir sus ventajas en las encuestas nacionales y de los estados dependerá de si Trump puede mantenerse enfocado en Clinton y evitar los errores involuntarios que han caracterizado a su campaña en las últimas semanas.
Incluso el ex senador Scott Brown, uno de los segundos de Trump, se preguntó si el candidato podría mantener la disciplina lo suficiente como para hacer llegar ese mensaje. “De seguro es algo que veremos”, dijo.
Apenas unas horas después de que Brown habló, Trump elogió a Saddam Hussein durante una manifestación en Raleigh, Carolina del Norte, situación que se informó ampliamente y que llevó a la campaña de Clinton a decir que era una evidencia más de lo “indigno que es Trump de ocupar el cargo que tanto busca”.
Trump tiene planeado un viaje a Washington esta semana; su equipo se está preparando para un discurso económico en el que el candidato dará a conocer nuevos cambios a su plan de impuestos. Además, Trump podría anunciar a su compañero de candidatura la próxima semana.

 

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