La aspiración por la democracia, el orden, la seguridad, la paz, la justicia y el bienestar general no son tareas o productos acabados. Los costarricenses debemos fortalecer, día a día, estos principios

El arsenal de Costa Rica


Ante la compra de equipo militar por parte del Gobierno de Nicaragua y otros conflictos que se puedan presentar en el hemisferio, como respuesta, pienso que Costa Rica también debe fortalecer el arsenal de su democracia. Y así como los nicaragüenses, desde su tradición militarista, compran más tanques, vehículos blindados, helicópteros de combate, lanchas patrulleras artilladas y montan sistemas de defensa antiaérea, los costarricenses como militantes de la democracia debemos fortalecer los principios que rigen nuestras relaciones internacionales y profesionalizar al máximo nuestro servicio exterior.
¿Cuáles son esos principios? No obstante su importancia, en la Constitución vigente no existe ninguna disposición que oriente la política internacional de nuestro país. Por tal razón, en el proyecto de Constitución que un grupo de costarricenses estamos promoviendo para que sea aprobado por una Asamblea Constituyente, hemos creído conveniente definir de manera expresa los principios que deben orientar nuestra política exterior.
En tal sentido, el artículo 25 del proyecto establece: “en sus relaciones con la comunidad internacional, Costa Rica promueve el humanitarismo, la solución pacífica de las controversias, el desarme unilateral, la independencia e integridad territorial, la neutralidad, el desarrollo de todos los pueblos, la justicia y solidaridad internacional”.
También hemos creído que, a la par de la eliminación del ejército como institución permanente (art. 7), era necesario elevar a rango constitucional nuestra asentada política nacional de neutralidad (art. 8) y el derecho a la paz (art. 65). Con el propósito de profesionalizar y consecuentemente mejorar el servicio exterior, se establece que corresponderá a la Asamblea Legislativa “ratificar los nombramientos y jefes de misiones permanentes acreditados en el exterior que le someta el Consejo de Gobierno” (art. 165, inciso 5).
Por otra parte, con el fin de profundizar todavía más en el alma de los costarricenses, el arraigo hacia esa vocación civilista y humanista de entender la vida, la política y las relaciones internacionales, el Proyecto de Constitución establece que, “el siete de noviembre se celebrará el día de la democracia, la proscripción del ejército y la proclama de neutralidad perpetua, activa y no armada de Costa Rica” (art. 9).
La aspiración por la democracia, el orden, la seguridad, la paz, la justicia y el bienestar general no son tareas o productos acabados. Los costarricenses debemos fortalecer, día a día, estos principios para que la paz y la libertad que nos brinda la democracia continúen dándonos sus frutos a partir de las particularidades de la Costa Rica actual y del mundo que nos rodea. Para ello, entre muchas cosas, debemos reformar la Constitución Política. La reforma pondría en nuestras manos, como arquitectos y constructores de nuestro propio destino, el arsenal apropiado para continuar creciendo en paz y libertad.

Alex Solís F.

 

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