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El arquitecto celebra un siglo de vida

Oscar Niemeyer, el arquitecto que se inspiró en la naturaleza para dar al cemento armado una apariencia leve y sensual, llega este sábado a su centenario con sus convicciones políticas y artísticas intactas

Río de Janeiro
EFE

Los achaques de la edad no han sido impedimento para que Niemeyer, quien cumple este sábado 100 años, mantenga una imparable actividad creadora, y, aunque los elogios estén lejos de ser unanimidad, ocupa un lugar indiscutible en la historia de la arquitectura.
Son incontables los homenajes brindados en el último año a Niemeyer, arquitecto que repite, casi hasta la saciedad, una idea básica: “el espacio es parte de la arquitectura”.
“Mi preocupación siempre es hacer una cosa diferente, que provoque sorpresa”, afirma el arquitecto de las líneas depuradas y sinuosas, que encuentra su fuente de inspiración en la belleza de la mujer y la naturaleza.
Así ocurrió cuando diseñó el Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi, una de sus obras más emblemáticas, desde la que se contempla la bahía de Guanabara con Río de Janeiro.
“Llegué, vi el mar, las montañas. Un paisaje fantástico que había que preservar”, decía de este edificio en forma de plato suspendido.
Niemeyer asegura que “la arquitectura tiene siempre una explicación” y que la curva, que se ha convertido en el elemento más distintivo de sus diseños, es “la solución natural”.
“Si fueran a Brasilia, pueden gustarles o no los palacios, pero no podrán decir que vieron antes algo parecido. Y eso es lo importante, que la arquitectura llame la atención por la espontaneidad del proyecto”, agrega.
Es esa Brasilia, ciudad sin alma para sus detractores, resultado de una utopía, que fue convertida en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y cuyos palacios van a ser declarados patrimonio cultural de Brasil.
El Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan) va a incluir en la lista de edificios protegidos 23 creaciones de Niemeyer en Brasil, entre ellos el Conjunto de Ibirapuera, en Sao Paulo; el Museo Oscar Niemeyer, en Curitiba, el centro cultural que también lleva su nombre en Goiana y la Torre del Parque, de Natal.
De Brasilia, la ciudad planeada de la nada por Niemeyer y el arquitecto y el urbanista Lucio Costa, figuran los Palacios de Planalto y la Alvorada, sede y residencia oficial de la presidencia; el de Itamaraty, que aloja el Ministerio de Relaciones Exteriores; la Plaza de los Tres poderes, y el memorial de los Pueblos Indígenas, entre otros.

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