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Miércoles 14 Diciembre, 2016

Debemos tener presente la importancia que tiene el Servicio Exterior de la República en la defensa de nuestra institucionalidad y de nuestra democracia

El Servicio Exterior de la República

Cuando comencé a laborar en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto en 1982, una las cosas que más me llamaron la atención, fue que en las recepciones de la Embajada de Corea del Sur, siempre nos presentaban una película acerca de las tradiciones y al mismo tiempo, nos presentaban algún producto de ese lindo y laborioso país.
Los coreanos comprendieron, desde ese entonces, que los consulados y embajadas debían convertirse en agencias de promoción de las exportaciones, de las inversiones y del turismo, en el exterior.
Tuve el honor de servir al lado del Lic. Fernando Volio Jiménez, quien comprendió que la diplomacia de pelucas empolvadas y de los brindis con champán había terminado. El Lic. Volio Jiménez quiso convertir nuestro servicio exterior en la primera línea de defensa de nuestra soberanía e institucionalidad. Recuerdo que en aquel entonces se firmaron varios convenios, para que nuestros nuevos diplomáticos comprendieran su nueva tarea, en un mundo globalizado. El mundo entero se había convertido en un gran mercado. Paralelamente, él dio inicio a un programa para digitalizar el servicio interno de la Cancillería.
Asimismo, junto con el entonces diputado Dr. Sigifredo Aiza, de Guanacaste, se trabajó en un proyecto para crear la Inspección y la Contraloría de Embajadas y Consulados. Lamentablemente este proyecto tuvo poco eco. Sin embargo, me ha causado una gran alegría saber que hoy en día, se realiza una calificación del desempeño de todos los funcionarios que prestan servicio en el exterior. Lamentablemente entre las peor calificadas, están importantes embajadas como lo son la de China, Brasil, Suiza y Panamá. Algunas reprobaron con un cero.
Lamentablemente, a pesar de muchos intentos, algunos puestos en el exterior siguen siendo parte del botín político y algunos funcionarios dejan muy mal parado a nuestro país. Se podría escribir un libro sobre las anécdotas de ese tipo de gente. En contraste, sin embargo, otros funcionarios, han dignificado y puesto muy en alto a nuestro país en el servicio exterior. Extrañaremos mucho el garbo y el profesionalismo con que sirvieron diligente y dignamente, señores embajadores de la talla del Lic. Javier Sancho Bonilla, del Lic. Édgar García Miranda, del Lic. Víctor Monge Chacón, entre otros.
Siempre debemos tener presente la importancia que tiene el Servicio Exterior de la República en la defensa de nuestra institucionalidad y de nuestra democracia. En este, deberían servir solo los mejores. Por esto, algunos ciudadanos de los de a pie como el suscrito, no comprendemos, por qué algunos diputados, conociendo que las relaciones exteriores son función exclusiva del Poder Ejecutivo, andan tratando de manejar las relaciones internacionales de la República.

Lic. Eloy Alfaro Altamirano
Abogado