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EE.UU. cierra un año de transición

A falta de once meses para las elecciones presidenciales, país se encuentra inmerso en la campaña electoral

Washington
EFE

Los estadounidenses acabaron 2007 inmersos en la ralentización económica, con problemas para pagar sus hipotecas y llenar el depósito del coche, pero expectantes ante la próxima campaña electoral, que supondrá el final de la era Bush.
El 2007 ha sido un año de transición, que ha supuesto un cambio de ciclo en lo económico, especialmente en lo que respecta a la política monetaria, y casi en lo político, con la aparición de una veintena de aspirantes a ocupar la Casa Blanca.
A falta de once meses para las elecciones presidenciales, Estados Unidos se encuentra ya inmerso en la campaña electoral, que puede culminar con el regreso de los demócratas a la presidencia, aunque la batalla se presenta muy reñida.
La ex primera dama y senadora por Nueva York Hillary Clinton encabeza por ahora las encuestas a nivel nacional en el lado demócrata, mientras que los republicanos podrían elegir como candidato al ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, que lidera los sondeos.
No obstante, todos los observadores coinciden en que en esta ocasión, a diferencia de anteriores, la batalla está completamente abierta, y entre los escenarios posibles figura que Estados Unidos tenga a partir de 2009 por primera vez como presidentes a una mujer, a un hombre de color o a un mormón.
En medio de la refriega electoral, los demócratas, que en 2007 recuperaron el control de las dos cámaras, han generado problemas al presidente George W. Bush para desarrollar sus políticas y poder aprobar libremente sus iniciativas legales.
Durante el año, el presidente ha tenido que pelear duramente la aprobación de fondos para las guerras de Afganistán e Irak, a la que los demócratas se niegan, y se ha visto obligado a vetar en varias ocasiones una iniciativa legislativa del bando contrario.
Pero la emoción de la arena política no se corresponde con la situación que atraviesa la economía del país, que vivió un ejercicio con altibajos debido a la crisis hipotecaria y del mercado de la vivienda, los altos precios del crudo y los vaivenes de las bolsas.
El momento de mayor dificultad se registró en el verano, cuando se desató la crisis de las hipotecas de alto riesgo, lo que derivó en una fuerte caída de las bolsas y generó un efecto dominó en el resto de mercados mundiales.
Las hipotecas de alto riesgo son créditos que se concedieron a tipos de interés bajos y a personas sin solvencia financiera.
Con el paso del tiempo, el encarecimiento de los tipos de interés hizo que muchas de estas personas no pudieran pagar, lo que causó un fuerte incremento en la morosidad y un aluvión de ejecuciones.
A lo largo de 2008 está previsto que unos dos millones de hipotecas de alto riesgo se revisen al alza, lo que incrementará el pago habitual en $350 (unos 240 euros), desde los $1.200 (815 euros) de media a los $1.550 (1.050 euros).
A este ataque al bolsillo del consumidor se unió otro diferente, derivado de los altos precios del crudo, que este año se colocó en niveles récord hasta rozar los $100 por barril.
Las consecuencias de esta situación son claras, y el gasto de los consumidores, que en Estados Unidos equivale a dos tercios del Producto Interior Bruto (PIB), creció apenas un 0,2% en términos nominales en octubre, el último mes del que se poseen datos.
Ante el miedo generalizado a que la debilidad del consumo afecte al crecimiento económico, la Reserva Federal decidió en septiembre, por primera vez en cuatro años, reducir los tipos de interés en medio punto, hasta el 4,75%.
A esta medida le siguió otra rebaja de un cuarto de punto en octubre, hasta el 4,5%.
A nivel social, el año estuvo marcado por los debates sobre las políticas migratorias y la guerra de Irak, dos temas que mantienen polarizada a la población estadounidense y que se han erigido en uno de los principales asuntos de la precampaña electoral.
El sentimiento cada vez mayor de la sociedad en contra de la guerra de Irak generó un cambio de postura en la Administración del presidente Bush, quien, en septiembre anunció el regreso paulatino de las tropas siempre y cuando los éxitos en el país árabe lo permitan.
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