Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 9 Septiembre, 2015

Para los jóvenes recién egresados del colegio con bachillerato en mano es difícil conseguir un empleo

Educación dual: una oportunidad para jóvenes

Si se quisiera atender el problema del grupo de los “nini” (ni trabajan ni estudian) que ahora incorpora un 22% de los jóvenes, una solución podría ser la educación dual.
Muchos de los “nini” no son haraganes; el problema es que no hallan dónde acomodarse dentro del mercado laboral del país.
Para los jóvenes recién egresados del colegio con bachillerato en mano es difícil conseguir un empleo. Después de todo el esfuerzo durante 11 años y la preparación para los exámenes del MEP, muchos reciben la sorpresa desagradable de que en el mercado laboral las oportunidades son muy limitadas.
El bachillerato es indispensable si el joven quiere continuar sus estudios a nivel superior, pero para el que decide terminar su educación formal con la secundaria, conseguir un empleo es difícil; más aún si aspira a un trabajo que le permita independizarse y formar un hogar aparte del de su familia.
La mayoría es probable que termine ganando el salario mínimo y que entre a ocupaciones que también están abiertas a personas que no completaron el colegio.
Para el patrono es muy difícil saber qué hacer con un joven de 17 o 18 años, sin experiencia, que toca a su puerta pidiendo empleo. Seguramente pensará: —“Sabe poco.”
La educación dual, que ha sido un gran éxito en países tan diversos como Alemania y Chile, Francia y China, permite que los jóvenes de nivel secundario ganen experiencia en el campo laboral mientras siguen sus estudios.
En algunos casos pasan meses en el aula y otros en un trabajo, en otros casos combinan en una misma jornada el estudio y el trabajo. Este sistema permite compaginar lo mejor de dos sistemas —el del “aprendiz”, que existió por varios siglos, especialmente en los países europeos, y el de la educación moderna.
Los sindicatos de los educadores costarricenses se han opuesto a la posibilidad de introducir un sistema dual con varios argumentos incluyendo que “permite que las empresas consigan mano de obra barata” y que abriría la puerta a “la explotación de la juventud en una época cuando deberían estar aprendiendo.”
Más probablemente al fondo la oposición de estos gremios proviene del temor de que los jóvenes aprenderán más de las experiencias en sus empleos que en las aulas donde presiden sus miembros.
Llama la atención que los sindicatos de los educadores, que deberían incluir las personas más progresistas, de nuevo quieren bloquear la innovación en la enseñanza. Hay que preguntar si sus preocupaciones están enfocadas en los niños que quedan a su cargo o en sus intereses personales y salariales.
Mientras que la Asamblea Legislativa estudia la posibilidad de implementar la educación dual y el APSE y otros se oponen ad portas a aprobarla, crece el desempleo en el país y los “nini” se convierten en un recurso nacional que se pierde en la indolencia y posiblemente en la disipación provocada por la inacción.

Carlos Denton
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