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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



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Economía centra debate entre McCain y Obama

| Jueves 16 octubre, 2008



Economía centra debate entre McCain y Obama

Aspirantes a la presidencia de Estados Unidos protagonizaron su último debate antes de las votaciones de noviembre

Hempstead
EFE

El tercer y último debate entre los candidatos presidenciales de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, realizado anoche en la Universidad Hofstra, en las afueras de Nueva York, estuvo centrado en la economía.
El debate, de una hora y media de duración, fue moderado por el periodista Bob Schieffer, de la cadena CBS, que dio a los candidatos dos minutos para responder a cada una de sus preguntas, seguidos de cinco minutos más para posibles réplicas.
A diferencia de encuentros anteriores, en esta ocasión Obama y McCain hablaron no tras un podio o caminando sobre un escenario, sino sentados a una mesa, algo que dio fluidez a sus intercambios verbales.
El debate, que ha costado $1,35 millones organizar, según la Universidad Hofstra, tiene como tema central la economía y asuntos de política interna, y se espera que la crisis financiera ocupe una larga parte del evento.
La Bolsa de Nueva York cerró ayer con una caída del 7% de su índice Dow Jones de Industriales, después de que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, advirtiera de que aunque los mercados se estabilicen aún llevará un tiempo el que la economía se recupere.
Ambos candidatos han presentado en los últimos días sendos planes de acción para la economía y harán gala de ellos ante una audiencia de decenas de estudiantes, 3.300 periodistas acreditados “in situ” y cerca de 60 millones de personas frente a los televisores.
El programa del republicano McCain, calculado en unos $52.500 millones, prevé recortar los impuestos a las plusvalías y a los subsidios de desempleo, así como aumentar la cantidad que un contribuyente puede desgravar por pérdidas en Bolsa.
El demócrata Obama también propone recortar los impuestos a los subsidios de desempleo, pero incluye además un aumento de esas prestaciones y la congelación, durante noventa días, de la ejecución de hipotecas en ciertos bancos.
Obama parte como favorito en el debate, pues las encuestas le otorgan una ventaja media de siete puntos en la intención de voto y los votantes, según los sondeos, le encuentran más competente que su rival en cuestiones económicas.
El candidato demócrata fue el vencedor de los dos debates anteriores, pero McCain, que necesita dar un vuelco a las encuestas, ha prometido presentar cara y “patear donde ustedes ya saben” a su rival.
Los candidatos marcaron en los primeros minutos del debate la gran diferencia que les separa en materia impositiva, dado que el demócrata quiere favorecer a la clase media en detrimento de las pequeñas empresas, a lo que el republicano se opone.
“No voy a permitir una subida de impuestos a las pequeñas empresas”, dijo el republicano McCain, quien destacó que son los pequeños negocios los que crean riqueza y empleo en el país, y a los que hay que favorecer.
El candidato demócrata, por su parte, insistió en que sus planes son los de recortar los impuestos al 95 por ciento de las familias estadounidenses, las de clase media.
Tras esta afirmación, el republicano, que parte en desventaja en las encuestas, aseguró que sus planes son los de aplicar un alivio fiscal a las pequeñas empresas, a “los propietarios de pequeños negocios que luchan por sacar adelante sus empresas, y que crean empleo”.
Ambos se refirieron a la grave crisis que vive el país, y que fue calificada por Obama como la “peor desde la Gran Depresión”.
“La gente está sufriendo, y están enfadados. Están enfadados porque se han convertido en las víctimas de los excesos de Wall Street”, dijo McCain.
“A nadie le gustan los impuestos, pero tenemos que pagar por las inversiones básicas”, dijo Obama, a lo que McCain le contestó que “si a nadie le gustan los impuestos, no se los subamos a nadie, vale?”.
McCain acusó a su contrincante de querer, con sus planes fiscales, tomar los beneficios que están obteniendo las pequeñas empresas y repartirlos entre los demás, a lo que él se opone.