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Dopaje: Pandemia del deporte
Costa Rica está rezagado en los esfuerzos que se hacen mundialmente para controlar este mal

Luis Rojas
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Si se pudiese pensar en un Olimpo del deporte, hoy se podría decir que este se está resquebrajando desde sus cimientos por una pandemia que lo afecta mundialmente y para la cual no existe todavía una vacuna segura: el dopaje.
Las grandes figuras, ídolos de las multitudes, de pronto aparecen ante el mundo como tramposos lo que significa un pésimo mensaje para la juventud que ha crecido escuchando el clásico concepto olímpico de que lo más importante no es ganar, sino competir.
Esta pandemia afecta a todos, pero es en los países desarrollados donde los deportistas gozan de jugosos y millonarios contratos, por lo que pareciesen estar aún más sujetos a una enorme presión que desemboca en la trampa y que los lleva a sostener artificialmente lo que no pueden de forma natural.
Actualmente en el mundo se libra una batalla entre estos estafadores mundiales del deporte y quienes pretenden “cazarlos”, y mientras unos están en constante búsqueda de nuevas trampas, los otros ya hasta utilizan el congelamiento de muestras para, conforme se van descubriendo nuevas formas de dopaje, detectarlas incluso en forma retroactiva.
El más reciente caso de lo anterior fue la detección de seis nuevos dopados en los pasados Juegos Olímpicos en China. Luego de que la Agencia Antidopaje Francesa descubriese hace algunos meses la existencia de una tercera generación de EPO, al que se le denomina CERA, el Comité Olímpico internacional decidió revisar nuevamente los exámenes de los Juegos, lo que aumentó la lista de tramposos en esas justas a un total de 15. Entre los nuevos destaca Rashid Ramzi, un marroquí nacionalizado por Bahréin, ganador del oro olímpico en los 1.500 metros. Estos, unidos a casos del pasado, como el de Marion Jones y Tim Montgomery nos hacen ver que no son pocos los que están cayendo desde pedestales olímpicos.
En el béisbol profesional de grandes ligas, los ídolos como Alex Rodríguez y Manny Ramírez son los últimos casos conocidos de una lista que se está haciendo grande. En este mismo deporte, lo récords de los “vuelacercas” posteriores a la década de 1980, época en que más o menos aparecen los esteroides anabólicos, tienen un signo de interrogación, incluido el de Barry Bonds, el hombre récord en esta especialidad. En Europa los ciclistas caen de sus bicicletas luego de tramposas participaciones en los principales giros del continente, y hasta al deporte del esquí le cayó la pandemia con el reciente caso del esquiador libanés George Salameh. Todo esto sin olvidar que el dios de las piscinas, Michael Phelps (ocho oros en Pekín) apenas regresa de una suspensión luego que un diario británico publicó fotos suyas fumando marihuana. En el tenis tenemos el reciente caso del francés Richard Gasquet; quizá en el fútbol americano y baloncesto profesional las utilicen también, es difícil saberlo con exactitud pero fácil de imaginarlo, viendo esas torres humanas, ciento por ciento músculo.
Costa Rica no está exenta de este mal, sobre todo si reco
rdamos que nuestra principal atleta de todos los tiempos, Claudia Poll, resbaló del Olimpo por un caso de estos.
Para las autoridades nacionales del deporte, Costa Rica se está quedando rezagada en la lucha contra del dopaje debido a lo lerdos que somos para aprobar leyes y tomar decisiones.
El doctor Félix Murillo, uno de los principales especialistas en esta materia a nivel nacional y que ha dedicado parte de su vida a implementar los controles antidopaje en nuestro país, señala que si bien desde mediados de los años 80 se empezó con esta lucha obteniendo los primeros casos, entre los que se recuerda el del ciclista Juan de Dios Castillo y el futbolista Alexander Víquez, lo cierto es que luego se cayó en un periodo de “oscurantismo” del que están tratando de salir.
El país está tratando de actualizarse mundialmente sobre el tema, pero pareciese que dichos esfuerzos van al paso de la tortuga.
En materia de dopaje, lo más claro que existe en la actualidad es un convenio que firmó el actual gobierno con el Consejo Superior de Deportes de Madrid, que nos regala 60 muestras, de las cuales 40 son destinadas al ciclismo y 20 para Juegos Nacionales, aunque este año se bajaron las cantidades y solo se harán 20 para juegos y la misma cantidad para el ciclismo, principalmente en la Vuelta a Costa Rica. ¿Y los otros deportes?
Murillo asegura que se ha fracasado en los intentos de formar una organización regional antidopaje que funcione y que incluso en el primer intento que se hizo allá por 2002, en Guatemala, Costa Rica no pudo nombrar su delegado debido a que en ese entonces el Estado estaba peleado con el Comité Olímpico Nacional (CON) y no se pusieron de acuerdo.
Si bien ya por lo menos está funcionando una Comisión Nacional Antidopaje, todo apunta a que el paso urgente por dar ahora es la firma del convenio de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), organización que se creó entre el Comité Olímpico Internacional (COI) y la Unesco, pero este proyecto está apenas siendo rescatado entre una maraña de leyes que hacen fila en la Asamblea Legislativa.
Esta convención significa el primer instrumento jurídico internacional contra el dopaje y posee a la vez un carácter obligatorio y alcance universal. Fue adoptada por la Unesco a finales de 2005 y en nuestro país ha estado en trámite legislativo desde entonces, hasta que hace unos meses la diputada liberacionista Gilda González le hizo una operación rescate que pretende poner el tema en un ámbito más probable para que sea ratificado.
“Lo hemos puesto en un sexto o sétimo lugar y es un tema que se va a negociar con las otras fracciones, porque creo que hay consenso general para aprobarlo”, expresó la diputada. Para Murillo, el país está perdiendo dinero y programas de educación antidopaje, seminarios y asesorías del que ya son beneficiarios los países que están adscritos a este convenio.
“Ellos están ofreciendo programas de educación por un monto entre $20 mil y $25 mil para aquellos suscritos al convenio que presenten un plan específico, y eso está dirigido sobre todo a países en desarrollo”.
Por otra parte, Costa Rica aceptó en julio del año pasado el Código Mundial Antidopaje, cuya primera versión fue aprobada en 2003, en la segunda Conferencia Mundial sobre Dopaje en el Deporte. Con esto, nuestro país podría homologar la normativa nacional con la de AMA; sin embargo, debido a traducciones que se debían realizar el asunto se ha atrasado. Según Jorge Muñoz, director del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (ICODER), estaría listo esta semana para enviarlo al AMA, con lo cual solo haría falta la firma del convenio para quedar al día en el tema del dopaje.
“Con esto todos lograríamos cobijarnos con una misma cobija; algo que es fundamental en este tema”, dijo Muñoz.
No obstante, cabe preguntarse cuál es la realidad de nuestros principales deportes con respecto a este mal; eso es un tema que trataremos mañana, en la segunda entrega de este reportaje.


Cómo trabajará el AMA

Una vez que se concluyan los trámites que hacen falta para homologar el Código Mundial Antidopaje y se firme el convenio mundial, Costa Rica manejará el dopaje de acuerdo con lo que especifica el AMA.

El AMA realiza pruebas sorpresa, especialmente fuera de competencia. Esta organización funciona a través de las comisiones antidopaje de cada país que les envía una lista indicando los atletas, principalmente de alto rendimiento, a los que se les debe dar seguimiento.

Estos atletas, como profesionales, quedan en la obligación de estar localizables siempre, mientras estén en dicha lista, ya que en cualquier momento aparece un agente de control que podría practicarles exámenes.

Jorge Muñoz, director del ICODER, indicó que en Costa Rica la Comisión Nacional de Alto Rendimiento tiene determinados a 28 deportistas que son de la más alta calidad de competencia del país, entre los que se encuentran atletas, triatlonistas ciclistas, deportistas de artes marciales y otros que estarían en esa lista que se enviaría al AMA

Para Félix Murillo, tres veces que fallen en un plazo de dos meses equivale a una sanción de dos años.
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