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Preocupación entre aspirantes a Presidencia por escasez de dinero

Donaciones entran a cuentagotas

Deuda adelantada sería tabla de salvación

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A cuentagotas. Así entran las donaciones en las arcas de los precandidatos presidenciales.

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De esta forma, el uso de recursos propios y las ayudas de un puñado de simpatizantes y colaboradores son los principales ingresos de los aspirantes, por no decir los únicos.
La falta de liquidez explica que, a estas alturas de la contienda, la propaganda en radio, prensa escrita y televisión sea inexistente, a pesar que en procesos anteriores era habitual para esta época.
Esto sin importar que los procesos internos en las diversas agrupaciones ya se pusieron en marcha, y que los próximos tres meses serán claves para que los partidos seleccionen a sus candidatos a la Presidencia.
En algunos de los casos, la falta de dinero es tan apremiante que se hacen esfuerzos para mantener las tendencias a flote.
“No tengo dinero para pagar la cuota de inscripción de la precandidatura. Si el PAC no asume ese cargo como parte de la deuda política, tendré que renunciar a mis intenciones, pues no tengo plata y solo trabajo con lo que recibo de salario como diputado”, indica Claudio Monge, aspirante del PAC.
Otro ejemplo es el de la precandidata Epsy Campbell, quien reporta donaciones por tan solo ¢1,6 millones en su página de Internet.
La poca cantidad de recursos le imposibilita movilizar su “Casa Ciudadana Rodante”, la cual presentó unas semanas atrás con el objetivo de dar a conocer su mensaje por todo el país.
No obstante, debido al alto costo de la gasolina sus planes se han visto imposibilitados por el momento.
La falta de dinero en las tendencias es un mal extendido para todos los partidos, incluso en el gobernante Liberación Nacional.
Por ejemplo, a inicios de año el exministro de la Presidencia Rodrigo Arias renunció a sus aspiraciones presidenciales en el PLN, aduciendo la imposibilidad de captar recursos para financiar su campaña.
La dificultad de conseguir dinero se debe a varios factores, entre ellos el desencanto político.
Por ejemplo, cuatro de cada diez costarricenses indican no tener partido y estar cansados de las promesas incumplidas de los políticos.
Asimismo, la situación económica no es halagüeña, por lo que esta tarea se dificulta más.
“He palpado un ambiente apático en la política nacional. Los costarricenses están desilusionados de los políticos tradicionales. Sin duda hay que hacer un gran esfuerzo para que vuelvan a creer en los políticos”, expresa Rodolfo Hernández, precandidato del PUSC.
Para mantener sus intenciones políticas con vida, algunos de los aspirantes tienen que hacer constantemente “malabares”.
Esto implica hipotecar propiedades o bienes, hacer promesas y recurrir a los amigos para conseguir recursos para confeccionar banderas o pagar signos externos.
En buena teoría, los precandidatos podrían acudir a sus respectivos partidos en busca de ayuda; no obstante, estos se encuentran en una situación similar e, incluso, ahogados por las deudas.
Sin embargo, las vacas flacas no durarán para siempre, y a partir de octubre el dinero entrará por millones a las cuentas de los partidos y, por ende, a los aspirantes.
Para las elecciones de 2014, se fijó una contribución estatal superior a los ¢43 mil millones.
De ese monto, al menos ¢6 mil millones son parte de la deuda política adelantada, la cual vendría a ser la tabla de salvación de los aspirantes presidenciales para obtener liquidez.
Esa contribución estatal que se financia con el pago de impuestos de todos los costarricenses se repartirá de forma equitativa entre los partidos para octubre, mientras el resto del dinero se reconocerá una vez que pasen los comicios.
“La labor de conseguir dinero es sumamente difícil, sobre todo por la crisis económica que golpea a todos, desde los ciudadanos comunes hasta empresarios y sectores productivos. Nadie quiere donar en estos tiempos. La deuda adelantada debería llegar incluso antes”, indica Roberto Suñol, precandidato del PUSC.

Esteban Arrieta
[email protected]

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