Arnoldo Mora

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Viernes 29 Agosto, 2008

Deterioro arista

Arnoldo Mora

A pesar de que está en una crisis galopante, el régimen arista solo atina a forjar estrategias de justificación, tales como achacar todos los males a causas externas, lo cual es tan solo una verdad a medias. Mas, como todos sabemos, cuando a una verdad a medias se le quiere presentar como la única y sola “verdad”, se convierte, por ello mismo, en una mentira completa. El gobierno ha querido paliar esta sensación de crisis generalizada que se respira en el país, convocando a una encerrona con sus altos jerarcas. Sin embargo, de lo que en realidad se trata es de evadir llegar al fondo de la cuestión; porque si así fuera, tendría que analizar las causas del deterioro generalizado del país y que ha hecho que más de uno, que fuera simpatizante de los Arias durante la campaña pasada, hoy se siente decepcionado.
Por lo que el régimen debería hacer lo que todo gobierno que se precie de democrático o, simplemente, realista, haría en estas circunstancias: darle un nuevo rumbo a su gestión haciendo un cambio sustancial de gabinete y de otros jerarcas del equipo gobernante. Pero para hacer eso, Oscar tendría que destituir a su primer ministro, lo cual sería reconocer el fracaso de su hermano menor y de él mismo.
Es obvio que Oscar nunca tomará tal decisión, por lo que preferirá recurrir al manido subterfugio de buscar chivos expiatorios, incluso dentro de sus más obsecuentes —por emplear una palabra cortés— allegados. El último chivo expiatorio ha sido Fernando Zumbado, como no hace mucho lo fueran Kevin Casas y Fernando Berrocal… todo para salvar a la familia, la única que no puede equivocarse. Con ello, ni Oscar ni Rodrigo sienten que deban pedir excusas y reconocer errores ante la opinión pública.
Pero la gente no parece estar dispuesta a que la sigan engañando. Por lo pronto, ya el malestar entre los diputados se hace sentir al desgranarse el hasta no hace mucho granítico bloque de los 38 (¿o 39?). Más aún, en la fracción oficial, que siempre se había comportado como un rebaño dócil que movía la cola al menor silbido proveniente de Zapote, se siente que hay signos de inconformidad, actitud que presumiblemente se irá acentuando en la medida en que se acerca el tiempo de definirse por alguno de los precandidatos. Muestra de lo dicho es que no pocos dirigentes históricos del partido oficial han buscado alero en otras tiendas o construido su propio nido. Otros siguen con los ojos muy abiertos a ver cuál es el candidato que podría tener las mayores posibilidades de ganar la próxima contienda electoral de 2010.
Lo grave de todo esto, tanto para el actual gobierno, como para el país, es que estamos todavía con el caballo a medio río. El desprestigio del régimen por causa de la corrupción galopante, la crisis económica, tanto nacional como mundial y la evidente carencia de un liderazgo real en medio de una ausencia de consensos básicos, constituye un conjunto de presagios que muestran un entorno y anuncian un cercano porvenir muy oscuro. Por lo que el número de los que piensan que estamos cada día peor sigue creciendo.