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Gobierno recibió esta semana plan maestro del proyecto
Despejado camino para concesión de puertos

• Trámites para dar a la empresa privada operación de Moín y Limón arranca este año
• Acuerdo entre muelleros y Ejecutivo pone fin a paro de labores que tardó mes y medio

Danny Canales
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La entrega que hizo esta semana la firma consultora holandesa Royal Haskoning del plan maestro, despeja el camino para la concesión de los puertos del Caribe.
El atraso de tres meses en la elaboración del documento es lo que había impedido iniciar el concurso para dar a la empresa privada la operación de los muelles de Moín y Limón.
La importancia del plan maestro es que define las obras que se necesita realizar, el costo y los beneficios que percibirá el país con el proyecto.
Con los documentos en mano, ahora la meta del gobierno es arrancar el concurso de concesión este fin de año con el propósito de entregar la operación de ambos puertos en 2009.
Así lo adelantó ayer Marco Vargas, ministro de Coordinación Interinstitucional, a quien el presidente Oscar Arias le encomendó gestionar la concesión de los muelles de la vertiente atlántica.
Vargas insistió en que el Gobierno va con paso firme hacia la concesión. La declaración la emitió en una rueda de prensa donde anunció la deposición del paro de labores en los muelles del Caribe.
La premura por dar los puertos a un tercero es tal que esta misma semana un grupo técnico del país se reunió con los holandeses para analizar el resultado del estudio, dijo el Ministro.
Posteriormente el Consejo Nacional de Concesiones tendrá tres meses para elaborar el cartel de licitación y otros tres para realizar el concurso y adjudicar la obra.
Adicionalmente el Gobierno deberá negociar con los trabajadores la indemnización y prestaciones para que abandonen sus trabajos.
La negociación de los muelleros es lo que prevé la mayor turbulencia, pues los trabajadores dijeron que no permitirán la entrega del puerto a una empresa privada.
Un análisis preliminar había estimado en $600 millones la inversión que requieren los puertos de Limón en equipo y obras de ampliación.
Esa suma incluiría la partida de prestaciones e indemnización para los empleados de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva).
La empresa concesionaria recuperaría la inversión operando el puerto por un lapso de entre 25 y 30 años.
El ministro Vargas dijo desconocer las conclusiones del estudio de Royal Haskoning, pues asegura que le fue entregado a Karla González, ministra de Obras Públicas y Transportes.
Entre las principales conclusiones, González comentó que se recomienda realizar la concesión en tres etapas. En la primera se equiparía el puerto actual, posteriormente se construiría un muelle para buques más grandes y otras estructuras. La jerarca dijo que el estudio no contemplaba el monto de la inversión por lo que le solicitarían a la firma holandesa hacer los cálculos.
El propósito de la concesión es aumentar la capacidad de respuesta del puerto para agilizar la entrada y salida de productos hacia el mundo.
Lo anterior en respuesta a las quejas del sector productivo sobre la incomodidad de Moín y Limón debido a la poca inversión en los últimos años.
El proceso para concesionar los puertos caribeños genera gran expectativa entre las firmas multinacionales, pues según conoció LA REPUBLICA las cuatro empresas más importantes del mundo están a la expectativa.
Y no es para menos, tomando en cuenta que en Limón se atienden 760 mil TEU (unidad para medir la capacidad de buques en términos de contenedores de 20 pies) por año, lo cual lo convierte en uno de los más importantes de América Latina.
Lo que se promoverá con la concesión es especializar los dos puertos del Caribe.
Por ejemplo, la iniciativa contempla convertir el muelle de Limón en atracadero de cruceros y dejar el de Moín para la atención de carga.
El plan comprende además una fuerte inversión en el c
entro de Limón para mejorar su aspecto.
Con ese propósito el gobierno gestiona paralelamente un programa al cual denominó “Limón ciudad puerto”.
Esa iniciativa recibió el espaldarazo del Banco Mundial, el cual av
aló $80 millones para llevarlo a cabo, pero necesita la aprobación de los diputados para poder distribuirlos.
Con esos recursos se rescataría el patrimonio cultural del Caribe, se rehabilitaría el ferrocarril y se construiría un alcantarillado, entre otras obras.


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