TROTANDO MUNDOS
Demencia

“Hay muchas formas de demencia, siendo las más comunes el Alzheimer y la Demencia Vascular. El Primer Ministro británico recientemente declaró la Demencia una Crisis Nacional. Más de 800.000 personas en el Reino Unido y 5 millones en Estados Unidos la padecen. A nivel mundial las cifras se estiman en 35 millones de personas.
James Musgrove, una de las máximas autoridades en la atención de la Demencia, ha preparado a [la empresa privada] Montreaux Living para recibir miles de pacientes de Demencia redirigidos al sector privado para aliviar la carga del National Health Service”.
Pongan mucha atención a esto, pues es la tendencia europea. En Costa Rica, en cambio, hay una forma de Demencia no conocida por los expertos mundiales: creer que ese animal infectado de tórsalos de corrupción que es la Caja Costarricense de Seguro Social es salvable, y resistirse a cambiar el sistema.
A los de memoria corta les recordamos que desde el escándalo finlandés, en que ticos enseñaron a nórdicos nuevos ‘métodos de vender’ y ahora éstos están enjuiciados en su país, habían salido ya a luz pública toneladas de pus de los monopolios medicinales; el no comparar precios; el no comprar medicinas oportunamente para “tener” que pedirlas de emergencia (estilo Carretera 1856); el alquilar inmuebles de propietarios demandados por la Caja; las gollerías de los empleados; los biombos, y una larga lista de etcéteras.
Nada de eso que ha vuelto a poner en la palestra en días recientes La Nación, artículo tras artículo, ante la indiferencia de unos, la ingenua esperanza de otros y la expectativa de otros más de que el escándalo aminore para seguir en más de lo mismo, se ha arreglado. Tampoco ha importunado a los diputados de ese remedo de oposiciones que hay en el Congreso, pues la Gerente de la Caja sigue tan campante, abogando por soluciones en que ni ella misma cree, sin que nadie piense que tiene la más mínima capacidad para salvar ese enfermo, ni se vislumbra nadie que la tenga.
Es tal el desastre que, aunque empresarios y sindicalistas se han logrado poner de acuerdo en algunas cosas, éstas no incluyen las gollerías en La Caja.
Ya nos da pereza y probablemente a nuestros lectores aún más— seguir cacareando tan sencilla solución de que se pasen los servicios médicos y hospitalarios a manos privadas, dejando una Caja limitada a recaudar las cuotas, pagar —según tablas actuariales los servicios a los hospitales y médicos registrados con ella, y supervisar (palabra en desuso en este país) que el servicio privado que se les brinde a los asegurados sea de primerísima o se pierde la concesión y las inversiones.
Cero inversión estatal (que de por sí no la hay) en hospitales y otras infraestructuras; cero inversión estatal (corrompida por los mecanismos) en compra de los mejores medicamentos (lo que se le exigiría a los privados); y una planilla estatal de recaudadores y supervisores que no llegaría al centenar de personas.
No es nuestra idea. La República Checa lo hizo con un éxito singular, bajo reglas estrictísimas basadas en la potestad de imperio del Estado. Otros países están comenzando a hacerlo parcialmente, como lo evidencia el Reino Unido. ¿Qué esperamos?

Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.
vikocr@racsa.co.cr

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