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Tras décadas de deficiente ejecución, se propone optimizar inversión de presupuesto y usar superávit histórico
Déficit laboral fuerza cambios en el INA

• Proyección de 46 mil graduados en 2008 se fundamenta en el hambre de trabajadores que tiene el sector productivo, especialmente en inglés e informática

• Instituto rechaza propuesta para que proyecto “Llave en Mano” sea exclusivo para empleados de empresas, por considerarlo “privatizante”

Eduardo Baldares
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En medio de un apuro nacional por falta de trabajadores competentes en sectores clave de la economía, y la acumulación de años de críticas por prestar oídos sordos al sector empresarial, el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) busca la llave del progreso que extravió en una profunda laguna de falta de inversión.
Varias cadenas lo mantuvieron atrapado en las profundidades del rezago: la incapacidad para ejecutar los presupuestos, la política macroeconómica de ahorrar en materia social, la descoordinación con los sectores productivos y una politización que llevó a un desenfoque constante de los objetivos institucionales.
El primer impulso hacia la superficie se habría dado el año pasado, cuando se logró una ejecución presupuestaria del 90%, “sin parangón en los últimos 25 años”, aseguró Francisco Flores, director de despacho de la presidencia ejecutiva.
Ese porcentaje récord lleva a las autoridades del INA no solo a aspirar a una gestión incluso superior en 2008, sino a tener la posibilidad de ejecutar el superávit histórico acumulado durante 40 años.
Es decir, serían más de ¢38 mil millones sumados a los ¢47 mil millones presupuestados para este año, para un total superior a ¢85 mil millones. La entidad pretende optimizar su uso mediante la clarificación de objetivos.
La propuesta consiste en el montaje de una plataforma que permita la modernización de los recursos de acuerdo con la perenne evolución tecnológica, así como en la divulgación efectiva de las oportunidades de empleo reales según los programas de estudio que se matriculen.
Carlos Sequeira, presidente ejecutivo, especificó que ya se presupuestaron planes de modernización “que incluso superan el superávit histórico, por cuanto incluyen unos ¢25 mil millones en equipos, ¢15 mil millones en infraestructura y ¢10 mil millones en capacitación”.
Para hacer que la información sobre qué cursos cuentan con posibilidades reales de empleo llegue a los interesados, se elaboran planes de comunicación a través de las cámaras, sedes regionales, promotores en centros educativos y publicidad mediática.
Es así como hoy el INA está sumergido en la búsqueda de esa llave que le permitiría abrir las puertas del país a las inversiones extranjeras directas, y actualmente centra sus esfuerzos en el diálogo y la coordinación con quienes ignoró en el pasado. Si bien se han hallado puntos de coincidencia, aún prevalecen diferencias de fondo.
Concretamente en el del programa “Llave en Mano”, mediante el cual la institución provee los docentes y estos se desplazan a las empresas a instruir con recursos del INA, hay dos lecturas diferentes.
Por un lado, las empresas consideran que los adiestramientos deben ser específicamente para sus trabajadores contratados, pero el INA defiende que la matrícula debe abrirse además a otros alumnos allende las compañías, “porque si no, sería dar lugar a una privatización que está constitucionalmente prohibida. Eso sería contravenir los principios de solidaridad y universalidad en los que se sustenta la entidad”, argumentó Sequeira.
El funcionario defiende que el problema no ha sido el modelo de la institución como de beneficio público, sino la forma como se ha administrado a lo largo de 40 años, y que ha dado como resultado el rezago del país en materia laboral.
“Desde inicios de 2007 el sector empresarial alertó que la oferta de mano de obra técnica no está totalmente satisfecha. En estos momentos hay carencia de personal técnico en la mayoría de las áreas del sector productivo y el mercado no está proporcionando la cantidad de personal requerido. En enero por ejemplo, el 40% de los empresarios reconoció que tiene problemas para conseguir a los técnicos que requiere, no solo por la poca oferta sino por la carencia de destrezas”, señaló Shirley Saborío, directora ejecutiva de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (Uccaep).
Como respuesta, Sequeira aseguró que las mejoras presupuestaria y operativa le dan sustento al plan para graduar más de 46 mil técnicos este año.
Entonces, solo para el sector de comercio y servicios se espera graduar a casi 35 mil nuevos técnicos, entre los que sobresalen los especializados en inglés e informática con énfasis en redes, dos de las áreas que más urgentemente piden mano de obra calificada.
Sequeira explicó que ahora en lugar de matricular cursos aislados, que por separado no confieren ningún título ni mayor capacidad laboral, se pasó a un esquema en el que el alumno matricula de una sola vez un programa completo que incluye varios cursos, modelo que sí le brinda un título técnico y el nivel de preparación idóneo para trabajar. Además, al elaborarse el plan con base en estudios de mercado, la garantía de trabajo se convierte en el principal atractivo para matricular.
“La tarea pendiente es enfatizar durante las clases en la necesidad de terminar todo el programa para salir realmente capacitado”, complementó el jerarca.





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