El derrumbe de los ingresos del petróleo sumado a una inflación alta, acusaciones de corrupción y una delincuencia violenta generalizada han dejado al país en medio de un desastre económico y social. Bloomberg/La República

 Venezuela tiene más petróleo que Arabia Saudita y más pobreza que Brasil. Como único jefe izquierdista de un estado petrolero, su presidente siguió el ejemplo de su predecesor y mentor, el extinto Hugo Chávez, y se propuso iluminar el camino revolucionario hacia la prosperidad de los pobres de América Latina.
El petróleo subsidiado y otros beneficios le valieron al gobierno de Venezuela durante mucho tiempo influencia en el exterior y apoyo popular en el plano interno. Pero el legado del chavismo corre peligro. El derrumbe de los ingresos del petróleo sumado a una inflación alta, acusaciones de corrupción y una delincuencia violenta generalizada ha dejado a Venezuela en medio de un desastre económico y social.
El presidente Nicolás Maduro está atrapado en una lucha de poder con los legisladores de la oposición que, en las elecciones de diciembre pasado, obtuvieron el control de la Asamblea Nacional por primera vez en 16 años.
Los resultados no doblegaron a Maduro, que antes de la elección prometió que no iba a “entregar la revolución”. Se otorgó a sí mismo amplias facultades ejecutivas, que los legisladores intentaron trabar, intento que la Corte Suprema rechazó. El gobierno de Maduro incorporó 13 jueces nuevos a la corte apenas pasada la elección. La oposición no alcanza la mayoría de dos tercios en la Asamblea Nacional necesaria para remover a los jueces y cambiar la constitución.
La campaña por un petitorio para convocar a una votación por la remoción de Maduro que tiene tres años por delante de su mandato de seis enfrentó los cuestionamientos del Consejo Nacional Electoral. Alegando que sus detractores planeaban un golpe, Maduro declaró el estado de emergencia y dijo que la “desaparición” de la asamblea era cuestión de tiempo. El descontento generalizado con la economía, que se contrajo 5,7% en 2015, impulsó la victoria electoral de la oposición.
Ante la escasez de efectivo para las importaciones, los ciudadanos hacen largas colas de espera para conseguir productos básicos que escasean, desde desodorante hasta papel higiénico.
Chávez, ex paracaidista que estuvo preso durante dos años después de encabezar un golpe fallido en 1992, fue electo presidente en 1998 y revolucionó la política venezolana con una retórica ferozmente contraria a los Estados Unidos. Nacionalizó miles de empresas o sus activos, lo cual limitó la capacidad de la economía a producir exclusivamente petróleo. Canalizó los ingresos a los pobres y amplió la influencia de Venezuela en la región repartiendo $8 mil millones anuales de petróleo barato. Utilizó su amplio apoyo electoral para transformar una democracia pluralista en un sistema en gran medida autoritario.
La pobreza extrema se redujo y sus amigos y aliados se enriquecieron. Después de un golpe en 2002 que lo apartó del poder durante 48 horas, Chávez se radicalizó. En 2003 comenzaron los controles cambiarios estrictos que sobrevaloran el bolívar y aportan dólares baratos para importaciones aprobadas por el gobierno. Maduro ha tenido dificultades con la popularidad. Mucho antes de que comenzaran a desplomarse los precios del petróleo, enfrentó una inflación alta, que está haciendo caer nuevamente a millones de personas en la pobreza, y una tasa de homicidios superada sólo por Honduras.

 

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