Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 14 Enero, 2015

El dirigente y el líder se hacen, se forman, se educan en las tiendas políticas respectivas


Pizarrón

De política y candidatos

Hace algún tiempo afirmé que al iniciar un gobierno nacía embarazado de candidatos presidenciales hacia la siguiente campaña electoral, situación para mí normal, aceptable y entendible.
Los dirigentes y líderes políticos no se improvisan. Nadie nace dirigente ni líder. El dirigente y el líder se hacen, se forman, se educan en las tiendas políticas respectivas, al calor de otros dirigentes, sus pensamientos y acciones políticas, de las prácticas de sus partidos, gobernantes o no, con diputados o no, de las prácticas y acciones gubernativas y parlamentarias.
Muchas veces, desde la vida juvenil y de estudiante se forma este dirigente, iniciando así su carrera política.
Los dirigentes y líderes políticos se nutren doctrinariamente en el estudio de las ideas políticas de los partidos, sean comunistas, socialistas, socialcristianos, socialdemócratas, liberales, neoliberales o anarquistas, corriente que también hay que estudiarla para militar en ella.
Esta capacitación se logra en escuelas especiales de los partidos, en cursos que impulsan con esa finalidad y por el interés de quienes aspiran a estos liderazgos que necesitan ese caudal teórico, que les permita analizar mejor la realidad social en la que actuarán.
Estas teorías o doctrinas solo serán una guía para la acción política y un sistema de coordenadas para el análisis de la realidad social de conformidad a los valores que se impulsan en ellas.
La política es más que un escenario de participación ciudadana. Es el punto de encuentro de las fuerzas sociales políticamente organizadas con la intención de ejercer el gobierno, de ganarlo, y desde allí definir los derroteros de la sociedad y la estructuración del Estado. En la política actúan grupos políticos con la intención de ejercer el poder, el dominio político, ese es su objetivo.
Hay grupos de ciudadanos que no se proponen este objetivo, de tomar el poder o el gobierno, en cuyo caso actúan como tertulias organizadas, o en grupos que tan solo quieren tener espacio de opinión, caso parlamentario cuando eligen diputado, para ejercer y manifestar su vocería y diatriba política, como una válvula de escape, y llegar de esa manera a grupos que igualmente quieren oírse representados en esos mensajes.
Con el actual gobierno pareciera no haber habido embarazo de dirigentes en posibilidad de destacar hacia 2018. Al contrario, pareciera que aquí se produjeron interrupciones forzadas de esos embarazos, abortos políticos, especialmente con el envío al exterior de connotadas figuras al servicio diplomático, a un exilio político en la práctica. De los que quedaron en esa tienda no lucen todavía ni siquiera aspirantes a candidatos.
En las otras tiendas políticas se han iniciado los amarres hacia esas candidaturas, especialmente en el Partido Liberación Nacional. En este caso, hay que señalar que dos pilares tiene este partido hoy, reales y visibles, gusten o no, marcan sus tendencias y sus luchas internas, Óscar Arias y José María Figueres.
Otros dirigentes, Fernando Berrocal, Alex Solís, con legítimo derecho aspiran a puestos dentro de Liberación, pero no pueden obviar esta presencia.
En la Unidad Social Cristiana pareciera que marcha solo Rodolfo Piza. Otro grupo socialcristiano asoma sus orejas con Rafael Ángel Calderón en la sombra. En el Frente Amplio no hay visibles candidatos aún.

Vladimir de la Cruz