Cultivemos la buena vecindad
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Las experiencias que han contribuido a un desarrollo positivo a ambos lados de la frontera, deberían ser muy bien aprovechadas por Costa Rica y Panamá

Cultivemos la buena vecindad

Las diferencias generadas a raíz de haber elegido un modelo de desarrollo diferente, entre Panamá y Costa Rica, son interesantes sobre todo si se miran con espíritu constructivo para aprender unos de otros (panameños y costarricenses).
Dichas diferencias se reflejan bastante en un ranking publicado por este medio hoy, donde advertimos ventajas y debilidades originadas en condiciones históricas así como políticas más recientes.

Mientras Panamá ha mejorado mucho en áreas como logística y captación de inversión, Costa Rica destaca en sectores como educación, seguridad y atracción de turismo, entre otras, de acuerdo con rankings elaborados por diversos entes de investigación a nivel mundial.
Los panameños, que han tenido históricamente uno de los aeropuertos con mayor tráfico de la región, desarrollaron mucho en los últimos años no solo esta terminal aérea sino también el canal, los puertos y las carreteras de ese país. Esto, y las condiciones adoptadas para atraer fuertemente a los inversionistas, produjeron un importante desarrollo basado sobre todo en la industria de servicios.
Costa Rica, con una larga tradición de paz social, conservación de los recursos naturales, 97% de cobertura en agua potable, 95% de energía de fuentes renovables cubriendo al 99,1% de la población, con un sexto lugar en Latinoamérica en desarrollo humano y una esperanza de vida al nacer que la ubica en el Primer Mundo, entre otros aspectos favorables, es el tercer país con mayor prosperidad en América Latina y su principal ventaja es la libertad personal.
Así las cosas, pareciera que ambos países podrían verse beneficiados de algún trabajo conjunto y, especialmente, de aprovechar mutuamente los avances que significaron ventajas a cada lado de la frontera.
Ya que Costa Rica no ha podido, ni se vislumbra que podrá en el corto plazo, tener un vecino con quien hacer negocios y aprovechar experiencias en la frontera norte, la del sur sí le ofrece buenas posibilidades para ello.
La cercanía con Panamá y el hecho de compartir un mismo idioma son oportunidades que, entre otras, deberían ser bien aprovechadas para aprender de la experiencia de estos activos vecinos.


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