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Crisis boliviana sube de tono

La Paz
EFE

La crisis que tiene en jaque al presidente Evo Morales se agravó ayer con nuevos disturbios en Sucre, ciudad que exige ser capital efectiva y no sólo oficial de Bolivia, y amenazas de huelgas de hambre lanzadas por líderes de seis regiones que apoyan esa demanda.
La Asamblea Constituyente, que iba a reanudar ayer sesiones en Sucre tras dos semanas de interrupción por disturbios similares, se vio obligada a suspenderlas de nuevo por los choques entre policías y manifestantes.
Los disturbios duraron casi 12 horas y dejaron un centenar de heridos y lesionados, de acuerdo con autoridades de Sucre, así como ocho detenidos que ya fueron puestos en libertad, dijeron a Efe fuentes policiales.
Según el Gobierno, en esas condiciones es difícil seguir su diálogo con los líderes de la sureña Sucre, abierto el martes con una visita de varios ministros a esa ciudad, tras fracasar un intento de Morales de citar a las partes el lunes en la central de Cochabamba.
Además, crece el riesgo de violencia pues partidos y asociaciones de campesinos e indígenas afines a Morales insisten en convocar a una marcha en Sucre el lunes próximo, que según fuentes oficiales espera reunir a 100 mil personas.
Los canales de televisión mostraron imágenes de los disturbios, con cientos de jóvenes arrojando piedras, bombas incendiarias y cohetes a los policías, que respondieron con gases lacrimógenos y balines de goma.
Según fuentes oficiales, los choques empezaron cuando estudiantes universitarios trataron de tomar la sede de la Asamblea, cuya presidenta, Silvia Lazarte, había anunciado el martes que reanudaría ayer sus sesiones.
Finalmente la mesa directiva de la Constituyente, dominada por el partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS), suspendió la sesión, informó Lazarte a Efe.
La presidenta agregó que se engañaba a los sucrenses diciéndoles que ayer se iba a aprobar unilateralmente el proyecto de nueva constitución del MAS.
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