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Crisis económica… ¿es el entierro de las ideas de Friedman?



La respuesta a esta pregunta es: No.
Pero las ideas de Friedman, y especialmente quienes abogan por ellas más vehementemente, deberán convivir durante muchos años de ahora en adelante; con más humildad, con las ideas de otras escuelas de pensamiento, especialmente las de John Maynard Keynes.
La actual situación de la economía mundial ha obligado a los gobiernos nacionales a incrementar su nivel de gasto, con el fin de sustituir la demanda de bienes y servicios del sector privado, que ha caído de manera considerable ante la incertidumbre que perciben las familias y las empresas de cara al futuro. Este fenómeno es opuesto a las prescripciones de política de la escuela de Chicago, representada por Milton Friedman.
Hace apenas unos meses este escenario era impensable, pues en general el consenso entre la comunidad económica era la necesidad de un equilibrio fiscal, y un crecimiento de la oferta monetaria que guarde relación con el crecimiento nominal de la producción.
La crisis que se generó en el sistema financiero, especialmente a partir de setiembre con la caída del banco estadounidense Lehman Brothers y la intervención del Gobierno para salvar de la quiebra a Fannie Mae, Freddie Mac y la aseguradora AIG, hizo dar un giro dramático a las posiciones de los encargados de realizar la política económica.
Contrario a lo que muchos de los críticos de las políticas liberales implementadas en el mundo, especialmente a partir de los años 80 han querido implicar de esta situación, las ideas de Friedman probablemente nunca morirán.
Es probable que un exceso de intervención del sector público generará una disminución en la tasa de crecimiento de largo plazo, pues las mejores decisiones se toman en el sector privado.
Pero un mayor nivel de intervención fiscal y de regulación de los diferentes sectores de la economía probablemente ayudará a disminuir la amplitud de los ciclos económicos, que golpea con mayor fuerza a los sectores de menos recursos, con incrementos en el desempleo.
La lección de la actual coyuntura económica debería ser, sin duda alguna, la moderación de las posturas más dogmáticas e intransigentes en materia de política económica de estabilización, y de los modelos de desarrollo económico.
Cada situación requiere remedios diferentes, lo que Friedman y sus seguidores no habían estado dispuestos a reconocer.

Rolando Saborío Jiménez
Trader y analista internacional del BCR
[email protected]

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