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Martes 28 Octubre, 2014

Crecimiento portuario no debe sufrir retraso

Limón.- En 1903 Limón fue declarado puerto, y en ese momento se da por inaugurado el “Muelle Metálico”, que tenía como principal actividad la carga de banano, además de mercancías para el comercio nacional y la exportación de café.
Han pasado 111 años desde entonces, y la actividad portuaria discurre por la misma actividad de la exportación agrícola donde está el mayor peso, y se le suman ahora los productos terminados de la creciente industria nacional.
En 1963, se produce la creación de Japdeva, con una visión desarrollista de la provincia de Limón, que frente al resto del país, tenía el mayor rezago social y económico. En 1973 se le da la categoría de autoridad portuaria con una doble misión de administrar los puertos en el Caribe de Costa Rica y fomentar el desarrollo socioeconómico de la región. Hasta el día de hoy sigue ese mismo objetivo.
Luego de la construcción del puerto de Moín, en 1978 y con la ampliación de Puerto Limón con la terminal de contenedores conocida como “Muelle Alemán”, se produce una aceleración de modernización en ambos para la atención de los buques de segunda generación. De ahí en adelante no se conocerá mayor avance hasta los 90 y en 2000 con pequeñas inversiones en equipos e infraestructura portuaria, producto de la presión de los sectores productivos para crecer ante los cuellos de botella que ponían en peligro la competitividad de Costa Rica en los mercados internacionales.
Llegó la globalización y con ella la obligación de cambiar modelos y hasta la forma de pensar. El mundo se enfrenta a economías de escala y la modernización asoma su rostro en la forma de operar los puertos.
En la década actual Costa Rica apuesta al cambio de modelo en la operación portuaria para atender el rumbo mundial de las cadenas de transporte multimodal de las mercancías, calibrando las obligaciones del Estado y la inversión privada para cohesionar un objetivo común: la competitividad del país y el fomento del empleo regional, y en forma paralela el desarrollo de la provincia de Limón.
La demanda creciente de servicios portuarios por el aumento en la producción agrícola, vuelve urgente darles solución antes de que se vuelvan a formar los cuellos de botella y estrangulen las exportaciones.
El compromiso de la Presidencia Ejecutiva, a mi cargo, es impulsar de inmediato la ampliación del puerto de Moín, con la autorización que le han dado los legisladores, para un crédito por $65 millones con el BCIE, la cual está condicionada a la aprobación definitiva de la viabilidad ambiental.
Por eso, de inmediato se ha puesto a trabajar un equipo de alto nivel profesional en la preparación de los diseños, que incluye la construcción de un puesto de 350 metros de pantalla de atraque y seis hectáreas de patios de almacenamiento. Esta inversión incluirá el dragado capital y la construcción de un edificio para el traslado de los funcionarios que laboran en la Administración de Desarrollo.
Igualmente se dio la orden de preparar los carteles de licitación para la adquisición de dos grúas Post-Panamax para puerto Moín (serán de las más modernas en el mercado), y la adquisición de dos remolcadores (uno por compra directa y el otro bajo el modelo de alquiler con opción de compra), con lo cual, se avanza hacia la satisfacción de las demandas de servicio y una reducción sustancial de los tiempos de espera.
Es necesario avanzar todos los procesos de modernización con el único objetivo de generar empleo y riqueza en la provincia de Limón, tal como lo indica la misión encomendada en la ley de creación de Japdeva de 1963, y hacer más competitivo nuestro país en los mercados internacionales.

Ann Mc Kinley Meza
Presidenta Ejecutiva de Japdeva