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Viernes, 14 de diciembre de 2018



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Crece la tensión en Barcelona

Bloomberg | Sábado 11 octubre, 2014

La campaña por la independencia fue impulsada por un aumento del apoyo en las calles, conforme cientos de miles de personas asistieron a actos pacíficos en Barcelona el mes pasado. Bloomberg/La República


Crece la tensión en Barcelona

En tanto Artur Mas, presidente catalán, aguijonea a la justicia española, amenazando con cuestionar su suspensión de una votación el 9 de noviembre por la independencia, el primer ministro Mariano Rajoy está preparando medidas para asegurarse de poder mantener el control de la policía en Cataluña.
Políticos y dirigentes cívicos de la región que quieren seguir siendo parte de España dicen que han recibido amenazas de los separatistas.
“Dejaron salir un gato de la bolsa”, dijo James Amelang, profesor de historia española en la Universidad Autónoma de Madrid. “Pienso que los políticos quizá perdieron su capacidad para volver a encerrarlo”.
La campaña de Mas por la independencia fue impulsada por un aumento del apoyo en las calles, conforme cientos de miles de personas asistieron a actos pacíficos en Barcelona el mes pasado.
A medida que se acerca la fecha propuesta para la votación, los funcionarios en Madrid se preparan para cuando la fuerza del separatismo catalán choque contra el objeto inamovible de la constitución española.
José Manuel García-Margallo, ministro de Relaciones Exteriores español advirtió la semana pasada que los acontecimientos en Cataluña estaban avanzando quizá demasiado rápido como para que el líder regional pueda controlarlos.
Mas “podría ver desviarse el proceso político de las instituciones, y especialmente del gobierno regional, y trasladarse a las calles, lo cual es sumamente peligroso”, dijo García-Margallo a la emisora de radio estatal RTVE. “Cuando las instituciones pierden el control, nos adentramos en un camino desconocido”.
La policía nacional de España desplegó más agentes en las calles de la capital catalana este mes para incrementar la seguridad en los edificios públicos, dijo un funcionario de prensa del gobierno el 1° de octubre. Europa Press informó que los refuerzos totalizaron unos 300 policías.
El gobierno central también elaboró una ley que otorgaría a la policía regional, los Mossos d’Esquadra controlados por el gobierno de Mas, la posibilidad de transferirse a la policía nacional comandada por Madrid.
La legislación preliminar, que todavía debe ser aprobada por el gobierno, permitiría a los oficiales leales al Estado español cambiar de bando en caso de un enfrentamiento.
Si tuviera que controlar a los agentes policiales en el terreno en Cataluña para aplicar la ley, Rajoy probablemente encontraría de todos modos las lealtades divididas. Algunos agentes de los Mossos d’Esquadra han formado un grupo llamado Mossos para la Independencia.
“Es un juego peligroso”, dijo Antonio Barroso, analista político en Teneo Intelligence en Londres. “Mas sabe que puede seguir empujando los límites legales y si el gobierno central tiene una reacción excesiva, fortalece su retórica”.
La votación programada para el 9 de noviembre, ya se trate de un referéndum ilegal o de una consulta pública, tendría lugar menos de dos meses después de que Escocia decidió continuar siendo parte del Reino Unido por un margen de 55% a 45%.
Esa votación fue aprobada por el gobierno británico y seguida por un debate de dos años sobre los pros y contras de que Escocia se convirtiera en un Estado independiente.
Mas, de 58 años, camina sobre una cuerda floja al esforzarse por presionar a Rajoy a hacer concesiones conteniendo al mismo tiempo a los nacionalistas más radicales en Barcelona.

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