Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 5 Noviembre, 2014

La salud pública es muy buena en Costa Rica y hay que reconocerlo


Costa Rica supera en salud pública

Las poblaciones de El Salvador, Jamaica, y República Dominicana están siendo afligidas por epidemias de chikungunya, una enfermedad desagradable para la cual no hay vacuna; a quienes la contraen les esperan fiebre alta, todo tipo de problemas gastrointestinales y dolores fuertes en las articulaciones.
Lo lógico sería que este malestar se extendiera a Costa Rica, a merced de tantos viajeros que llegan de esos lugares, y que pronto los corredores de los hospitales y clínicas estuvieran llenos de enfermos.
Qué confortante fue oír las declaraciones de María Elena López, ministra de Salud, al responder a preguntas sobre un caso de chikungunya que apareció en Quepos. Anunció que el Ministerio tiene la situación controlada, que están fumigando para controlar el vector en ese cantón y que está el personal a su cargo preparado para tomar acciones en el lugar del país que fuera para evitar el contagio a la población.
También agradable es la noticia de que los casos de dengue, enfermedad transmitida por el mismo mosquito que difunde la chikungunya, han mermado en un 65% en comparación con el año pasado.
Algo más grato aún es el hecho de que Costa Rica es el único país de toda la región que ofrece agua potable a su población, entregada en sus hogares. Aquí sí se puede tomar “agua del tubo”.
Panamá tuvo agua sana mientras le fue suministrada desde lo que fuera la Zona del Canal desde la Represa Madden, construida por los estadounidenses, pero ahora no es aconsejable consumirla y a veces incluso es racionada. Desde México hasta el Sur, solo los ticos han logrado producir este líquido de forma potable para todos sus habitantes.
Como ya se han acostumbrado a disfrutar de este servicio, no suelan pensar en lo que significa este logro. No soy experto en salud, pero estoy seguro que la existencia de agua potable es sin excepción el factor más importante que aporta a la longevidad de los habitantes y la buena salud que tantos disfrutan.
Para que una población sea saludable se requiere un cierto nivel de educación; afortunadamente el país también tiene logros en esta área. Para nada sirve el agua potable si la gente no se lava las manos y si no toma varios vasos del líquido todos los días.
Ninguna de las naciones de la región ostenta un sistema de hospitales, clínicas y, desde luego, de EBAIS, como el que posee el país. Es común oír las quejas por el servicio y, sin duda, un número significante se basa en situaciones reales. Por ejemplo, no se puede negar que la atención de los especialistas no está bien organizada y que esto ha provocado críticas, no solo de los afectados, sino también de sus amigos y familiares.
Es posible enfrascarse tanto en los desafíos, las faltas y los fracasos que se olvidan los logros del país. La salud pública es muy buena en Costa Rica y hay que reconocerlo.

Carlos Denton

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