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Una tensión interna podría desembocar rápidamente en nuevas provocaciones externas, para mantener unidos los hilos del poder. Es allí donde Corea del Sur mantiene sus ojos abiertos ante cualquier eventualidad

Corea, China y el mundo

La reciente muerte del líder de Corea del Norte, Kim Yong-il, y la sucesión en el cargo por parte de su hijo Kim Yong-un, han encendido las alarmas en la península coreana y traído más incertidumbre al mundo sobre un país del cual se teme más de lo que se le conoce.
No más conocida la noticia de su muerte, las tropas de Corea del Sur activaron sus alertas, mientras el mundo occidental esperaba expectante más informes sobre la transición en el poder, algo que todavía se mantiene en secreto.
Es de esperar, de acuerdo con algunos analistas internacionales, que a nivel interno se puedan producir algunas tensiones entre el nuevo sucesor y Jang Son-thaek, cuñado del fallecido líder coreano y quien era su mano derecha. Y aunque es el hijo el llamado a ser el gobernante, es su juventud (aproximada a 30 años porque ni siquiera su verdadera edad se conoce) la que podría ser su principal desventaja para manejar un país cerrado al mundo, presionado por todo el orbe, empobrecido a niveles alarmantes y altamente militarizado.
Una tensión interna podría desembocar rápidamente en nuevas provocaciones externas, para mantener unidos los hilos del poder. Es allí donde Corea del Sur mantiene sus ojos abiertos ante cualquier eventualidad.
El último año varios hechos de provocación desviaron las miradas a esta región. El hundimiento de un buque que dejó fallecidos alrededor de 50 surcoreanos, el bombardeo de una isla en la frontera y la aparición de imágenes y presentaciones sobre su poderío nuclear pudieron haber sido parte de los esfuerzos del fallecido líder de afianzar su apellido en el poder. Así lo ven al menos las fuerzas de inteligencia extranjeras y por eso no es descabellado pensar en nuevas insinuaciones en el futuro cercano.
Con este panorama, es de tomar en cuenta la única relación de “amistad” que tiene Corea del Norte. China, con quien comparte frontera, es su único apoyo político y económico; sin embargo, la apertura de este gigante asiático lleva al resto del mundo a tener que manejar las relaciones con ambos con suma cautela.

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