Condones, ¿próxima importación prohibida de la lista de Putin?
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Condones, ¿próxima importación prohibida de la lista de Putin?


Los rusos están aprendiendo a vivir sin quesos importados y otros lujos que les vedan las sanciones del Kremlin. Pero cuando esta semana se dijo que el gobierno podría prohibir la importación de condones se desencadenó una verdadera alarma, lo que comprendió sombríos pronósticos de un aumento de las infecciones de Sida y de embarazos no deseados.
Casi la totalidad de los condones que se venden en Rusia son extranjeros, un legado de la era soviética, cuando los modelos de producción local eran conocidos por su escasa confiabilidad. “No recomendamos el uso” de marcas rusas, dijo el propietario de una tienda de condones de Moscú a la revista Sekret Firmy. “Los vendemos como globos”.
Por lo que parece, los rumores carecían de fundamento. La prohibición de importaciones que propuso el Ministerio de Industria y Comercio de Rusia se aplicaría sólo a los condones y otros elementos médicos que compran las reparticiones gubernamentales, no a los que venden los comercios minoristas a los consumidores. El presidente Vladimir Putin no ha dicho si respalda la idea. Ante preguntas que plantearon ayer los medios locales, el vocero de Putin, Dmitry Peskov, dijo que el Kremlin no estaba al tanto de la propuesta.
De todos modos, la reacción a las versiones destaca la dificultad de reducir la dependencia rusa de los productos importados, como quiere Putin, en respuesta a las sanciones occidentales que se impusieron a Rusia luego de su anexión de Crimea. “Tenemos que usar las sanciones para pasar a un nuevo nivel de desarrollo” mediante la ayuda a la industria local para que produzca más y reemplace las importaciones, dijo Putin durante su programa televisivo anual en primavera.

Putin enfrenta dos desafíos en ese sentido
Los rusos adoran los productos importados, por más que éstos se hayan encarecido mucho como consecuencia de la fuerte declinación del rublo en el transcurso del último año. En una encuesta de 2014 entre consumidores rusos, la consultora de marcas Landor Associates determinó que la mayoría prefiere las marcas extranjeras en casi todas las categorías de productos excepto en alimentos. Desde en teléfonos hasta en cosméticos, “las marcas internacionales siguen superando el desempeño de las marcas rusas en toda medición importante de nuestra encuesta excepto en las áreas tradicionales”, determinó la encuesta.
La imagen de las marcas no es el único problema. Rusia produce muy poco de lo que su población necesita, comprendidas algunas cosas que podrían salvar vidas. Por ejemplo, si bien compañías locales fabrican desfibriladores cardíacos y scanners médicos, la producción es “muy limitada”, dijo una portavoz de Medex, una compañía con sede en Moscú que importa esos y otros elementos médicos de Europa, los Estados Unidos y Asia. GE Healthcare, de los Estados Unidos, ha tenido una empresa conjunta con una firma rusa desde 2009, la cual fabrica en el ámbito local algunos equipos médicos, entre ellos equipamiento de ultrasonido. Un vocero de GE dijo que la compañía también contribuye con los profesionales médicos rusos con capacitación y mantenimiento de equipos.
Pero hacer que las compañías rusas tengan una capacidad de producción y una experiencia técnica propias exigirá inversión de capital, algo a lo que pocas tienen acceso en la actualidad. Las sanciones han excluido a Rusia de los mercados globales de capital, los inversores extranjeros se han ido y las tasas de interés son prohibitivas.

Bloomberg

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